"Gracias, Encarna": el clamor unánime de Escañuela

Emocionante despedida a la que ha sido, durante más de un cuarto de siglo, la queridísima enfermera del municipio, al alcanzar su jubilación
"Lo que siento es agradecimiento (con mayúsculas) por las demostraciones de aprecio que el pueblo de Escañuela ha tenido conmigo y no en una sola ocasión, sino en varias".
Humildad, sencillez y gratitud destilan estas palabras de Encarnación Herrera Martín (Encarna Herrera para quienes tanto la aprecian), abrumada por las muestras de cariño recibidas a la hora de alcanzar su jubilación, después de veintisiete años como enfermera en el municipio:
"Fue el pasado 3 de octubre de 2025 a las tres de la tarde; ese día vinieron a la puerta del consultorio muchas personas a despedirme por ser mi última jornada laboral como enfermera en activo. Fue un momento muy emotivo al igual que el acto de despedida por jubilación que organizó el Ayuntamiento y la posterior cena de despedida organizada por iniciativa vecinal; ambos actos fueron el 15 de noviembre", comenta a este periódico.
Y llueve sobre mojado, porque esta queridísima servidora pública de origen granadino considerada ya "una escañolera más", según expresó la alcaldesa, Ana Fernández, puede presumir de disfrutar de más de tributo de su pueblo adoptivo, y de los que calan.
Ahí está el consultorio médico que lleva su nombre desde 2023, hermoso homenaje para una profesional comprometida con su vocación a la que, ahora que le toca descansar y dedicarse un poco más de tiempo a ella misma, no le ha faltado el cariño de sus paisanos (así la sienten ellos):
"Hablar de Encarna es hablar de dedicación absoluta, de manos que cuidan, de palabras que reconfortan y de una presencia que, incluso en los momentos más difíciles, nos supo transmitir calma y esperanza", le expresó la alcaldesa en el acto.
Frases a las que la enfermera responde: con "afecto sincero, fruto de las relaciones tanto profesionales como personales a lo largo de estos veintisiete años".
Herrera apostilla: "Respeto por sus gentes, las cuales mediante sus hechos, amabilidad, humildad, su ayuda desinteresada para con los demás y su valentía a la hora de expresar sus opiniones me han inspirado una profunda consideracion hacia ellos; orgullo por su capacidad para empatizar y por los valores que comparten; pertenencia a este pueblo, más allá de lo profesional, pues siento que formo parte y he contribuido a crear un vínculo de hermandad con esta comunidad".
¿Se puede marchar alguien de su puesto cotidiano de trabajo con más orgullo que esta mujer, venerada por los suyos, ahora que, como escribió un poeta, "se retira a vivir con otra prisa? "Soy muy afortunada por este cariño tan grande que demuestra Escañuela hacia mí y que sobrepasa con creces lo que merezco", concluye Encarna Herrera.
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