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¿Un Cristo del Corcovado en el cerro de Santa Catalina?

Por Javier Cano - Febrero 08, 2026
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¿Un Cristo del Corcovado en el cerro de Santa Catalina?
El Cristo Redentor del cerro Corcovado, en Brasil. Foto: Pixabay.

La actual cruz, erigida en 1951 tras siglos de endebles maderos arrancados por el aire de Jaén, sustituyó el proyecto inicial de una gran imagen del Sagrado Corazón de Jesús

Setenta y cinco años cumple, en 2026, la cruz del cerro de Santa Catalina, tres cuartos de siglo presidiendo la capital del Santo Reino con su estatura colosal, como una suerte de encalada columna que sujetase el cielo de Jaén desde que, en 1951, se decidiera suplir los endebles maderos que, continuamente, el viento de aquí arrancaba de cuajo, ¡vaya usted a saber hacia qué terraza del Almendral o la Glorieta!

La historia de este nuevo leño de hormigón es más que conocida, tanto como su vinculación con la ilustre familia de los Balguerías, uno de cuyos insignes miembros, el decimonónico Juan José Balguerías Brunet (médico y concejal), recibió el privilegio episcopal de velar por la cruz tras siglos en manos de las monjas de Santa Clara; bueno, eso oficialmente, porque en realidad era el entrañable y arisco aire de Jaén el que se apoderaba, continuamente, del simbólico leño, siempre de madera hasta hace setenta y cinco años y, por lo tanto, a merced del viento.

 La cruz del cerro de Santa Catalina de Jaén. Foto: Pixabay
 La cruz del cerro de Santa Catalina de Jaén. Foto: Pixabay

Lo que no es tan conocido es lo a puntico que estuvo Jaén de olvidarse de la cruz del castillo para los restos precisamente a mediados del XX, como la última camarera de la familia, Carmen Balguerías relató a Lacontradejaén hace un lustro: 

"Papá supo, cuando estaba aquí de arquitecto municipal Antonio María Sánchez, que se iba a poner ahí un Sagrado Corazón. Mi tía Dolores llamó a mi padre, este pidió permiso en su trabajo, cogió el tren (no le gustaba el coche, no tenía), se vino a Jaén, fue al Ayuntamiento y habló con el alcalde [Juan Pedro Gutiérrez Higueras]; uno que estaba en la puerta le dijo que no podía entrar, pero en cuanto el alcalde lo vio le dijo 'Eduardico, ¿qué haces aquí? Y mi padre le dijo eso, que tendría que pasar por encima de su cadáver". Carmen apostillaba: "¿Qué iba a hacer un Sagrado Corazón ahí? ¡Ni que fuera esto el Corcovado!".

Cierto que España se consagró a esta devoción, de la mano del rey Alfonso XIII, allá por 1919, y que conquistó puntos tan representativos como el madrileño cerro de los Ángeles, pero aquí no: don Eduardo y su hermana reconjuderon la situación, el alcalde fue receptivo y, finalmente, el cerro renovó su icono y lo convirtió en 'inderrumbable', gracias a las 36.103,04 pesetas con las que los Balguerías sufragaron el coste de la cruz del cerro de Santa Catalina. 

Un monumento que visto lo visto estos días de temporales sin solución de continuidad, no hay viento que lo arranque de la vera de los alcázares. 

 Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, dueño de la fortaleza y el cerro, otea el horizonte con sus prismáticos a los pies de la cruz. Foto: Archivo de Javier Cano.
Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, dueño de la fortaleza y el cerro, otea el horizonte con sus prismáticos a los pies de la cruz. Foto: Archivo de Javier Cano.

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