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La calle Maestra en un poema de Felipe Molina Verdejo

Por Javier Cano -
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La calle Maestra en un poema de Felipe Molina Verdejo
Calle Maestra de Jaén. Foto: Esperanza Calzado.

El maestro de la lírica costumbrista provincial desde mediado el XX dedicó airosos versos a una de las vías urbanas más icónicas de la ciudad, en su último libro

"La calle era el río / y la Plaza, el mar...". Así comienza el poema Calle Maestra, que el desaparecido y recordado maestro de la lírica costumbrista jiennense Felipe Molina Verdejo dedicó a esta icónica vía urbana jaenera en su último libro, Épico Jaén, lírico Jaén (rapsodia en morado, de 1994.

Una auténtica declaración de amor a la ciudad de su alma, en la que no vio la luz (nació en Madrid en 1924) pero en la que vivió siempre, que convirtió en su musa predilecta y en la que cerró sus ojos hacia la eternidad en 1997.

Y es que, para Molina Verdejo, Jaén fue una suerte de "amada inmóvil": "Sus calles, sus gentes han cambiado, han ido ganando nuevas estructuras, nuevas fisonomías, pero a él le despiertan recuerdos, tal vez nostalgias, de pasadas vivencias", escribió de él Manuel Morales Borrero.

En este poema en concreto, el autor evoca los tiempos gloriosos de una calle Maestra que durante siglos fue espacio principal, con su palacio del condestable y los consecuentes cortejos de don Miguel Lucas camino de la catedral; o ya a finales del XIX y los locos años 20 hasta bien entrada la segunda mitad de la pasada centuria, lugar de paseo y reunión imprescindible para las gentes de aquí. 

Así lo escribe el poeta...

 

La calle era el río

y la Plaza, el mar.

Barca en sus riberas

nuestra mocedad.

 

Río abajo barcas,

barcas río arriba.

batiendo los remos, 

la monotonía.

 

Subir y bajar,

y el acantilado 

de la Catedral. 

 

En todas las naves

la misma derrota; 

en todas, el mismo

mascarón de proa.

 

En todos los ojos

la misma andanada,

por batir las velas

de una bella barca. 

 

¡Feliz travesía,

hasta las escalas

de Santa maría!

 

La calle era un río,

y la Plaza, un mar.

Nuestra singladura,

pasar y pasar. 

 

 El poeta Felipe Molina Verdejo, en un acto literario en el salón mudéjar, en 1994. Foto: Archivo de Javier Cano.
El poeta Felipe Molina Verdejo, en un acto literario en el salón mudéjar, en 1994. Foto: Archivo de Javier Cano.

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