ARREGUI, ¿HIJO ADOPTIVO DE JAÉN POR SU CENTENARIO?

El próximo 1 de octubre se cumplirán cien años del nacimiento del legendario delantero del Real Jaén, cuyo recuerdo sigue vivo entre la afición y en la ciudad que convirtió en su segunda patria chica
Ya hay que haber sido buena gente para que nadie, ¡pero nadie! hable mal en Jaén o no tenga el mejor de los recuerdos de quien, sin nacer aquí, se convirtió en insigne hijo adoptivo del Santo Reino (aunque nunca oficialmente) desde su llegada (mediado el siglo XX) y hasta su último suspiro, allá en la carretera cordobesa de El Carpio, donde se dejó la vida en plena primavera del 67.
Se llamaba Ángel María Arregui Ergüín y tenía (cuando se fue) cuarenta años, los mismos que Edgar Allan Poe, Kafka, Víctor Jara, Lennon... Todos inmortales, como este inolvidable fenómeno de Mondragón (Guipúzcoa) de cuyo nacimiento se cumplen, en 2026, nada más y nada menos que cien años, el siglo redondo: el centenario de la leyenda.
Con calle en la capital del mar de olivos desde diciembre de 1974, mural en el nuevo estadio de La Victoria y su presencia constante en los labios de las gentes de aquí, el próximo 1 de octubre la ciudad donde vivió, edificó su mito y fue enterrado (hasta su exhumación y esparcimiento, ya en cenizas, en las Viñas iliturgitanas, camino del Santuario) tiene una buena oportunidad para concederle, a título póstumo, su medalla o ese título (de hijo adoptivo) que hay quien dice que merece a raudales. 
UN CRACK
Hijo de Francisco (trabajador de la Unión Cerrajera de Mondragón) y de Andresa (ama de casa), fue "el primero en tener afición por el fútbol" en aquel hogar, en palabras de su hijo mayor para este periódico.
¿Que cómo llegó a Jaén? A través de su cesión, por parte del Sevilla FC, al Iliturgi: "Los años que estuve en Andújar fueron para mí inolvidables", aseguró en una entrevista a la prensa provincial, allá por los 50, nada más firmar con el club capitalino.
En la ciudad andujareña conocería a Rosario Sierra Cervera, su esposa, fallecida hace ahora veinte años, con quien formó un hogar de cuatro hijos: Ángel María, María Ángeles, Esther y Guillermo, ninguno de ellos futbolista, por cierto.
Todo un crack, hipergoleador del Real Jaén, que además jugó en el Sevilla, el Alavés, el citado Iliturgi, el Úbeda y hasta el Valencia (en calidad de cedido para un amistoso), pero que jamás cambió de camiseta una vez que se calzó la blanca (y eso que equipos como el Real Madrid y el Athelic de Bilbao bebieron los vientos por sus preciados cabezazos).
"Si algún futbolista de la historia centenaria del club se merece la medalla de oro de la ciudad o el título de hijo adoptivo, es evidentemente Arregui; lo de hijo adoptivo sería muy merecido", suscribe Juan de Dios de la Calzada, miembro de la comisión del centenario, socio del club y padre de Ángel María (curiosa coincidencia en el nombre) de la Calzada, exportero del Jaén, ahora en el Cieza. "Tenía una afición enorme y estaba muy incardinado en el club", apostilla.

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