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LA PINTURA CENTENARIA QUE NUNCA DEBIÓ SALIR DE JAÉN

Por Javier Cano - Enero 03, 2026
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LA PINTURA CENTENARIA QUE NUNCA DEBIÓ SALIR DE JAÉN
Primera fotografía a color de La adoración del Santo Rostro, de José Nogué. Foto: Archivo de Javier Cano (prohibida su reproducción sin autorización expresa del propietario de la imagen).

Tras su hallazgo, en 2022, después de cinco décadas en paradero desconocido, La adoración del Santo Rostro (del artista catalán José Nogué) cumple su primer siglo y lo hace lejos de la ciudad en la que fue pintado y comprado por su propietario, con el deseo de que jamás abandonase la capital del Santo Reino

En su libro Memorias de un pintor (la pintura española en el cambio del siglo XIX al XX), el gran artista catalán José Nogué Massó (Santa Coloma de Queralt, Tarragona, 1880-Huelva, 1973) narra con detalle el proceso de creación del que, en sus propias palabras, es "el cuadro de figuras más importante" de toda su producción plástica: La adoración del Santo Rostro

"La muerte de mi madre había interrumpido el retrato que estaba haciendo a don Manuel Ruiz Córdoba, que reanudé cuando ya el cuadro del Santo Rostro estaba en mi estudio, casi a punto de ser terminado. Su curiosidad [la de Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz] le hizo preguntarme el motivo por el cual yo había pintado un cuadro tan grande".

Nogué continúa: "Le contesté que me parecía una escena característica de Jaén, que me permitía representar a todas las clases sociales postradas en adoración ante el Señor y que además me parecía tema adecuado para presentarlo en la Exposición Nacional de Bellas Artes, para ver de obtener la Primera Medalla".

Y apostilla: "Entonces me preguntó cuánto me darían si ganaba esa medalla; seis mil pesetas, le respondí, ya que era el premio que entonces se daba para que el cuadro quedase propiedad del Estado. ¡Pues yo se las doy a usted para que el cuadro no salga de Jaén!". Así de claro tuvo el que fuera dueño, entre otros, del Castillo de Santa Catalina que aquella pintura nacía para no cruzar, jamás, las fronteras locales. 

Un soberbio y jaenerísimo óleo sobre lienzo de 166x131 centímetros, que el pintor que da nombre a la antigua Escuela de Artes y Oficios de Jaén remató y rubricó en 1926, o lo que es lo mismo, que en este año recién estrenado cumple nada más y nada menos que su primer centenario desde que lo iniciara en su estudio de la calle Cambil y hasta el último golpe de pincel. 

Sin embargo, el deseo de aquel alcalde, presidente de la Diputación, diputado y fascinante personaje de finales del XIX y hasta la mitad del XX (cuya memoria sigue vivísima en la memoria sentimental jiennense) se vio frustrado cuando, en la década de 1970, el cuadro abandonó Jaén para (al menos hasta el día de hoy) no regresar. ¿Lo hará alguna vez?

 Autorretrato del pintor José Nogué. Foto: Museo del Prado.
Autorretrato del pintor José Nogué. Foto: Museo del Prado.

UN CUADRO PERDIDO Y HALLADO... CINCUENTA AÑOS DESPUÉS

Si singular es el relato que convirtió en 'extranjera' a La adoración del Santo Rostro nada más dejar el Santo Reino, no menos curiosa es la historia que rodea esta obra pictórica, que ha llegado a adquirir tintes legendarios a cuenta de su celebrada presencia en la ciudad, su posterior pérdida, la búsqueda infructuosa del cuadro por parte de descendientes del artista, estudiosos de su pintura o investigadores locales y su feliz hallazgo (en 2022) por la afortunada mano de quien firma este reportaje.

Sí, desde el propio José Nogué Vallejo (hijo de Nogué Massó) hasta Manuel López Pérez o Rafael Ortega Sagrista, entre otros, procuraron dar con el rastro de una pintura que por su iconografía y (lo que es más trascendental) el anhelo expreso de su mecenas, debería poder ser admirada en la Ciudad del Lagarto. "Me consta que también lo intentó Juan González Navarrete", aporta el pintor Miguel Viribay en relación con el recordado director del Museo Provincial. 

Pero no, y aunque un pacto entre caballeros impide a quien esto escribe revelar la ubicación actual de la obra, sí que resulta confesable que no se encuentra en tierras del mar de olivos, sino en la villa y corte.  

Otra cosa es la posibilidad de que esta situación se revierta; no en vano, en 2022 y en conversaciones con su propietario, el reportaje de Lacontradejaén en el que se narraba la peripecia que dio, finalmente, con la pintura dejaba algunos mensajes esperanzadores al respecto.

"Me lo han querido adquirir en alguna ocasión, pero ni se me pasa por la cabeza venderlo. Le voy a decir más: no sé si al final será así o no, pero es mi idea que cuando yo no esté en este mundo, ese cuadro vuelva a Jaén; no quisiera desprenderme de él ni que ande por ahí", expresaba el poseedor de tan hermosa escena del costumbrismo jaenés. 

 El célebre cuadro de José Nogué, en su emplazamiento actual. Foto: archivo de Javier Cano (prohibida su reproducción sin autorización expresa del propietario de la imagen).
El célebre cuadro de José Nogué, en su emplazamiento actual. Foto: archivo de Javier Cano (prohibida su reproducción sin autorización expresa del propietario de la imagen).

¿VOLVERÁ?

Alcanzará tituló otro grande, Pedro Rodríguez de la Torre, uno de sus cuadros más conocidos; Volverá podría subtitularse esta Adoración del Santo Rostro de su joven colega.

Aunque lo cierto es que, desde su descubrimiento hace tres años ni el Museo Provincial (donde fue depositado, donde el propio Nogué llegó a contemplarlo y de donde salió para el 'exilio' en 1975) ni ninguna otra institución competente han tomado cartas para que esta jaenerísima pintura retorne a su patria chica: "Es doblemente importante que ese cuadro esté en Jaén", sentencia el crítico jiennense Miguel Viribay, en conversación con Lacontradejaén. 

Y es que, según el también académico de Bellas Artes de la Real 'Virgen de las Angustias' de Granada, "las ciudades tienen la obligación de conservarse, y la manera de hacerlo es recuperándose a sí mismas".

En esta línea, Viribay asevera: "Una ciudad como la nuestra, como Jaén, que se encuentra entre dos ciudades como Granada (que mira tanto su universo) y Córdoba (que le pasa lo propio), tiene que recuperar todo aquello que le pertenece y tiene dignidad. Y esa obra de Nogué, además de muy digna, muy buena, no solo recoge algo tan importante como el Santo Rostro (sobre el que se edifica nada más y nada menos que la Catedral), sino toda la iconografía de una época. Es una obra única".

Alude, igualmente, el artista a lo interesante que sería tener esa pintura en el museo de la ciudad, "algo de lo que las ciudades que tienen su museo municipal, se precian", dice. Y apostilla: "La ciudad que no sepa cuidar esas cosas, es una ciudad sin futuro".

Este Jaén en el que compartiría entrañable paisanaje con su comprador, Ruiz Córdoba, quien yace en el viejo cementerio de San Eufrasio igual que su autor, el mismísimo Nogué, quien pese a ver la luz primera en tierras catalanas y expirar en Huelva, pronunció su última voluntad de descansar en paz aquí, en un nicho ya de letras desvaídas del mismo camposanto. 

 Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, junto a su sobrina, un día de toros en Jaén. Foto: archivo de Javier Cano (prohibida su reproducción sin autorización expresa del propietario de la imagen).
Manuel Ruiz Córdoba, el popular Manolito Ruiz, junto a su sobrina, un día de toros en Jaén. Foto: archivo de Javier Cano (prohibida su reproducción sin autorización expresa del propietario de la imagen).

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