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La ermita de la Virgen Blanca, en el pago de la Imora

Por Javier Cano -
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La ermita de la Virgen Blanca, en el pago de la Imora
Ermita de la Virgen Blanca. Foto: Javier Cano.

E, , hace ahora setenta años. l aspecto actual del recinto sagrado en torno al cual se celebra la tradicional romería data de hace medio siglo, cuando fue restaurada por Luis Berges

La capital jiennense acude, este fin de semana, al antiguo pago de la Imora a celebrar la tradicional romería de la Virgen Blanca. 

Un espacio cien por cien jaenero, que la Crónica del Condestable (del siglo XV) llama de Daymora y cuyo entorno preside una coqueta ermita mariana, que aparece ya en los papeles del XVI y que tras diferentes y demoledoras vicisitudes, alcanzó la década de 1930 más que necesitada de intervención. 

Así se hizo, a cuenta de don Lázaro Lázaro Junquera, aquel notario (salmantino de nacimiento) que tras ejercer en tierras murcianas llegó a Jaén, donde mantuvo abierta su notaría hasta su traslado a su tierra natal y luego, a Madrid, donde murió hace ahora setenta años. A él se debe, en gran parte, la recuperación y el impulso (antes y después de la Guerra Civil) a la entrañable romería de la Virgen Blanca, cuyas imágenes restituyó, cuyos cultos resucitó...

Su viuda, doña Aurora Benítez, vendió la finca (y con ella el pequeño templo) a la fábrica de cervezas El Alcázar, a comienzos de los años setenta, con la condición (oficializada documentalmente) de que jamás fuera desacralizada. Un deseo que el nuevo propietario de aquellos terrenos, don Julio Aguilar Azañón, asumió al tiempo que se empleó a fondo para devolverle la vida a la cofradía. 

Y a la propia ermita, a la que procuró una exhaustiva y amplia restauración con proyecto del recientemente fallecido Luis Berges Roldán, allá por 1976, hace ahora medio siglo. 

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