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El olivar se queda a medias bajo la lluvia

Por Esperanza Calzado - Enero 26, 2026
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El olivar se queda a medias bajo la lluvia
Primer día de recolección de aceituna en Oleícola Jaén. Foto: Oleícola Jaén.

Las precipitaciones continuadas y una semana más de mal tiempo frenan el final de la campaña en Jaén y obligan a muchos agricultores a trabajar a contrarreloj

En muchos tajos de la provincia el sonido de los vibradores se ha cambiado estos días por el de la lluvia golpeando los plásticos y los tejados de las casetas. Los remolques están parados. Las cuadrillas esperan. Y los olivareros miran al cielo con una mezcla de alivio y preocupación.

La provincia vive un momento de contracciones. Siente alivio porque el agua siempre es bienvenida después de años de sequía. Pero preocupación porque la campaña de la aceituna entra en su recta final con miles de hectáreas aún por recoger y con la previsión de que las lluvias se mantengan, al menos, durante una semana más.

"La aceituna está ahí, pero no se puede entrar al campo", resume un agricultor de La Carolina mientras mira por la ventana de la cafetería el agua caer. Las botas las tiene cubiertas de barro. "Cuando el suelo se pone así, ni las máquinas ni los trabajadores pueden moverse con seguridad".

Las organizaciones agrarias coinciden en que, a estas alturas, lo normal sería estar terminando. Sin embargo, la climatología ha marcado el ritmo desde diciembre. No ha habido grandes temporales, pero sí una sucesión casi constante de días grises que han ido robando jornadas enteras de trabajo. Primero en Navidad, después en enero, y ahora cuando muchos pensaban que solo quedaba el último empujón.

El resultado es una campaña que se está alargando más de lo previsto y que amenaza con meterse de lleno en febrero si se cumplen las previsiones meteorológicas. En el campo, ese retraso se traduce en nervios. Cada día perdido cuenta. La aceituna madura, puede caer al suelo o deteriorarse, y los costes siguen corriendo: jornales, gasoil, alquiler de maquinaria, seguros.

"Hay fincas donde ya se ha recogido casi todo, pero en otras todavía queda bastante", explican desde el sector. En términos generales, se calcula que ya se ha recolectado más de dos tercios de la cosecha, pero ese último tercio es ahora el más complicado.

A la incertidumbre por el calendario se suma otra preocupación como es la producción final. Muchos agricultores están comprobando que hay menos aceituna de la que se esperaba hace unos meses y que, además, los rendimientos de aceite están siendo más bajos de lo habitual.

El año pasado dejó huella. Meses de calor extremo y falta de agua debilitaron al árbol y al fruto. En algunos olivares, parte de la aceituna se secó antes de tiempo o cayó al suelo. En otros, el fruto ha llegado a la almazara con menos grasa, lo que se traduce en menos litros de aceite por kilo.

Las previsiones oficiales situaban a Jaén, un año más, como el gran motor del aceite de oliva en Andalucía. Pero los datos provisionales ya reflejan que la producción va por debajo de lo esperado, con un descenso notable respecto al año anterior en estas mismas fechas.

Aun así, el mercado está respondiendo. El aceite se vende y se mueve con rapidez, y eso mantiene cierta esperanza en el sector. Los precios actuales permiten cubrir costes en el olivar tradicional, algo que no siempre ocurre, y muchos agricultores confían en que esa estabilidad sirva al menos para compensar una cosecha corta.

 

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