Luisa López Martínez: "En Sabiote tengo mis raíces"

Sabioteña de nacimiento pero afincada en Cataluña desde la infancia, su vida ha sido de todo menos fácil, pero cuando habla de su tierra se le ilumina la voz
La foto que encabeza esta página digital es toda una metáfora, el resumen gráfico de la existencia de Luisa López Martínez (Sabiote, 1962).
Sí, ahí está, delante del magnífico panteón romano de Agripa, modelo para los arquitectos posteriores del Renacimiento (eso que ella lleva haciendo la tira de años, renacer constantemente pese a las adversidades, sobreponerse, que es lo más importante que puede hacer una persona, o eso aseguraba el poeta malagueño Manuel Alcántara).
Y, por si fuera poco, sabioteña, una de las patrias renacentistas del mar de olivos, que dejó cuando apenas levantaba un palmo del suelo:"Tenía yo unos tres añitos cuando me vine", explica para los lectores de Lacontradejaén.
En la cuesta Lodas vio la luz primera, en una casa de gente trabajadora, muy querida en el pueblo: "A mi abuela la apodaban la Calceta, porque su padre hacía calcetines, en la calle San José, donde estaban antes los pinetes", comenta, y añade: "Ahí nacieron mi padre y mis tíos; ya las únicas que quedan son sus hermanas". Y apostilla: "Mi madre nació en Úbeda, pero se crio en Sabiote".
Y de ahí, a buscarse la vida en tierras más propicias, en suelo catalán: "Trabajaba mi padre en un cortijo, hubo problemas y mis abuelos por parte de mi padre se vinieron a Cataluña, tiraron de mi tía Andrea y luego de mi padre, y nos vinimos todos aquí", recuerda.
Afincada actualmente en El Catllart, provincia de Tarragona, jamás se ha olvidado de sus raíces, de ese precioso municipio jiennense al que volvía algunos veranos, de los que conserva la mejor memoria: "Tengo pocos recuerdos del pueblo, de haber ido con mis padres con siete u ocho años, de juntarme con amigos como Pepe Rojas, un niño que su hermana y su cuñada eran profesores y se vinieron a Cataluña, y entablamos amistad".
Pero el tiempo hico de las suyas y esos viajes cada vez se espaciaron más: "Fui creciendo, tuve nuevos amigos, me eché novio...".
Se quedó sola en el mundo tras perder a sus padres, cuando ella tenía solo diecinueve años: "He tenido una vida complicada", confiesa mientras evoca a su primer marido, padre de su primera hija y quien, cuando la pequeña solo tenía seis meses, cerró sus ojos para los restos, tras dos años de matrimonio.
Luego conoció en Cataluña "a un muchacho de Lora del Río (Sevilla)", con quien agrandó su familia con dos criaturas más que, camino de la patria chica de su padre (y de Gracia Montes, ese prodigio de la canción española) visitaron, en un par de ocasiones, Sabiote, la cuna materna.
Precisamente a su hijo, aquejado de problemas de salud, quiere traerlo al mar de olivos, para que disfrute de los escenarios donde su madre dio los primeros pasos: "En Sabiote tengo mis raíces, ahí nací yo, mis padres y mis abuelos", proclama con orgullo.
En cuanto pueda hará ese viaje, seguramente copado de emociones, porque Luis López Martínez lo tiene claro: "Me encantaría ir, y repetir al menos una vez al año". Volver..., aunque sea con la frente marchita, como canta el tango. Seguro que su pueblo la recibe con el alma abierta.
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