Un rincón cien por cien de Huesa en plena Hinojosa del Duque

María del Mar García Esquinas es una auténtica embajadora de su pueblo natal en el municipio cordobés, al que llegó "por amor" hace seis años
"La verdad es que es un pueblo que me ha acogido superbién, es supercariñoso conmigo". Quien lo dice se llama María del Mar García Esquinas y nació en el mar de olivos, en Huesa concretamente, allá por 1976. Aunque donde va, se gana el cariño del personal.
Le pasó en su pueblo, como ella misma narra a Lacontradejaén: "Cuando la gente supo que nos íbamos, paraban el coche para darnos un abrazo. Si esto no es ser profeta en tu tierra, ¡que venga Dios y lo vea!". Vaya que sí.
Y ya que de refranes va la cosa, se puede decir que algo tendrá el agua cuando la bendicen, porque desde que llegó (hace seis años) a Hinojosa del Duque "por amor" (asegura), tiene el corazón dividido entre su patria chica y la cuna de su compañero de vida: "La opción era que él lo dejaba todo y se venía a Huesa, o yo o dejaba todo y me iba a Hinojosa, pero vi un plan de futuro mejor allí", explica.
Y es que es una persona emprendedora, valiente, luchadora, de esas de las que Balzac escribió que tienen en el coraje y en el trabajo los cimientos de su felicidad, que se casó joven, no estudió más allá de la EGB pero que le plantó cara a la realidad de la emigración y decidió (por ella y por los suyos, sus hijos) no hacer la maleta: "No quería irme, y pensé en montar una tiendecilla y ganarme el pan con mis hijos, en mi casa".
A fe que lo hizo: veintiún años lleva en el sector del comercio, después de saber lo que es tratar con el público tras los mostradores de la hostelería y dejarse el sudor en el campo, que de todo ha hecho esta hueseña y, a veces, a la par, cortando uva en Francia, cogiendo aceituna en Jaén y al mismo tiempo atendiendo su primer negocio, Novedades Deli, que traspasó antes de irse y reconvirtió, ya en tierras cordobesas, en su actual tienda: El rincón de Mar.
Nombres, por cierto, los de sus establecimientos, que no les puso por casualidad, ni mucho menos: "En Huesa mi tienda era Novedades Deli, porque somos la familia de los 'Delicaos", aclara. ¿Y lo de Mar? "A mi abuela le costaba decirme mi nombre, María del Mar, le costaba mucho vocalizar, y siempre me decía 'la Mar". Lo dicho, que nada queda al azar.
Tampoco su especialidad: "Empecé con varias secciones, como ropa interior, perfumería, droguería y complementos, hasta que vi que mi negocio se decantaba por los complementos". Y ahí sigue, desde hace eso, seis años... ¡Efectivamente, que abrió su comercio en Hinojosa del Duque en plena pandemia! ¿Es valiente o no?
"Yo no apostaba por mi negocio allí, pero mi pareja, peluquero, me animó; él se encargó de la pintura y la decoración, yo llevé de mi antigua tienda de Huesa mi caja registradora, mi calculadora, cuatro cosas...".
Parece que acertó: "Por lo que sea, quizá porque invertí todo lo del traspaso en el negocio, no puedo decir que algún mes haya sido muy complicado. Somos gente conformista, todo nos viene bien, vamos pagando y tirando, nunca tiré la toalla", afirma evocando al mismísimo Napoleón, sí, el mismo que dijo que la victoria es siempre del perseverante. Y además no le falta sentido del humor: "Conocí un pueblo todos con mascarillas, y cuando se las quitaron no conocía a nadie".
Muy bien todo, está claro, pero de ahí a desarraigarse de su pueblo va un trecho, un trecho larguísimo, inacabable: "Mi pueblo lo llevo muy dentro, entro allí y nada más ver el nombre de Huesa se me ilumina todo; ahora estoy dividida, aquí en Hinojosa soy muy feliz, pero quiero volver cuando me jubile".
O lo que es lo mismo, que si ella hizo el sacrificio por su José Mari y dejó sus paisajes de siempre, luego le tocará al cordobés seguir sus pasos. Eso sí, no parece que vaya a costarle mucho: "Él adora Huesa, le prepara rutas a la gente de Hinojosa, mucha gente de allí conoce Huesa por nosotros". ¡Y encima, embajadores! Buena gente, se le llama.
Para la jubilación queda tiempo, pero para la romería de Caniles (entrañable cortijada camino de Quesada), nada y menos. De esa fiesta guarda María del Mar evocadores recuerdos, así que quien quiera buscarla el segundo domingo de junio, no tendrá más remedio que tirar para allá.
Así es María del Mar García Esquinas, una hueseña honda, una enamorada del lugar al que abrieron sus ojos por primera vez. Y donde espera (un día muy lejano) cerrarlos para los restos.
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