La misionera de Brasil que refuerza su alianza con Manos Unidas en Jaén

Carla Frey difunde en la capital la labor humanitaria que desarrolla con menores y mujeres refugiados del Congo en Angola
Carla Frey (Paraná, Brasil, 1987) es una misionera de la Congregación de las Hermanas Scalabrinianas que ha pasado una semana en Jaén para apoyar la campaña de Manos Unidas 'Declara la guerra al hambre'. Su estancia en la provincia le ha permitido dar a conocer la acción humanitaria que desarrolla en Angola, centrada en la protección de menores y mujeres refugiados procedentes de la República Democrática del Congo.
"Llevamos dos años siendo beneficiarios de un proyecto de desarrollo enfocado en ayudar a las personas que han huido de la guerra en el Congo", explica la misionera en declaraciones a este periódico.
Frey participó esta semana en la presentación de la campaña en Jaén junto a la delegada provincial de Manos Unidas, Lidia Casado, y representantes institucionales. La misionera se muestra gratamente sorprendida por el grupo humano que ha encontrado en la organización vinculada a la Iglesia católica. "Se nota que en Jaén hay empatía hacia las personas que viven en la miseria; he tenido la oportunidad de comprobarlo también en Úbeda y en Baeza", señala.
La religiosa, que abandona hoy la capital tras alojarse en el Seminario, reconoce que ha sido su primera experiencia como comunicadora del trabajo que realiza en países en vías de desarrollo. "He conocido aquí a muchas personas de buen corazón, la mayoría voluntarios, gente muy cercana, con ganas de cooperar", destaca.

LABOR CONTRA LA TRATA DE PERSONAS
Especializada en migraciones, Carla Frey conoce de primera mano la realidad de las personas discriminadas por motivos de religión, cultura o etnia. Su labor incluye también la lucha contra problemas tan graves como la desnutrición, la falta de acceso a la educación o la trata de personas en contextos de extrema pobreza.
"Hemos impulsado proyectos para que las personas refugiadas alcancen la mayor autonomía posible y puedan poner en marcha sus propios negocios sin depender de ayudas externas", explica. "Se trata de enseñar a pescar y no solo de dar el pescado", concluye.

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