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Puri Montilla, los 90 años de una vida 100 por 100 porcunense

Por Javier Cano -
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Puri Montilla, los 90 años de una vida 100 por 100 porcunense
Puri Montilla sopla las velas de la tarta de su 90 cumpleaños, acompañada de componentes del Grupo de Vida Ascendente de su parroquia. Foto cedida por Braulia Palomo.

Lúcida e inquieta, no falta ni un solo día a misa y es una de las más activas componentes del grupo de vida ascendente de la parroquia

"¡Qué malos son los noventa años, todo mi cuerpo me duele! Y luego, la gente que me falta...". Estos son los únicos lamentos que salen de la boca de Puri Montilla Ruiz (Porcuna, 1936), porque por lo demás se mantiene espléndida, ¡y eso que acaba de soplar la tarta de sus noventa años!

Una porcunense por los cuatro costados de su cuerpo, hija de gentes del campo y que, a eso de los doce años de vida y siguiendo la costumbre de la época, dejó las clases de doña Genoveva en la escuela del pueblo para aprender a coser, una labor que sus primorosas manos realizaron con esmero a lo largo de los años, procurándole un aprecio entre sus vecinos que, a día de hoy, continúa intacto: "Me sigo juntando con mis amigas de hace setenta años", presume Puri, tercera hija de las cuatro que trajo al mundo el matrimonio Montilla Ruiz.

No tiene malos recuerdos, su memoria transita por un camino amable desde la infancia, y eso que vio la luz primera el mismo año de la Guerra Civil y le tocó pasar la dura posguerra: "En mi casa no había necesidades". Menos mal. 

Soltera y sin hijos, vive rodeada de sobrinas que hacen de su día a día una vivencia familiar, cálida: "Cuando yo he sido joven he estado con ellas, las he ayudado a ellas todo lo que he podido, y ahora estoy con ellas, y ellas conmigo", celebra en tanto poner en valor, también, la figura de su resobrina Paula, que la visita los fines de semana que puede y que es todo un ejemplo de superación. 

Reside Puri en un lugar privilegiado de Porcuna, ese precioso municipio ungido por la artística mano del gran Romero de Torres: "Vivo en un sitio muy bueno, muy distraído, me siento en mi sillón y como la parroquia está muy cerca, veo a los niños de comunión, a la gente que va y viene...", detalla a Lacontradejaén. 

Ella misma es una de esas personas que pasan, de continuo, camino de ida o de vuelta de la Asunción, porque noventa años serán muchos, nadie lo duda, pero de ahí a faltar a sus obligaciones religiosas va un trecho, vaya que sí: "Yo voy todos los días a misa, me arreglo, estoy con mis amigas", comenta.

Esas amigas que, junto con el párroco, don Manuel Jesús Casado, le dieron un auténtico sorpresón el día de su cumpleaños: "Mi sobrina me regaló la tarta; estábamos en la reunión del grupo de vida ascendente y entró el cura cantando '¡es una chica excelente...!', todas se levantaron cantando, ¡ay lo que me formaron!, me hicieron soplar las velas, me tomaron fotos...". Ah, y el ofrecimiento de la misa por parte del sacerdote: lo dicho, un sorpresón. 

Y como es tan querida y las redes sociales se han encargado de divulgar la 'fiestecilla', ahora es tocar la calle y ya la están felicitando: "Como todas me han visto, una me abraza, otra me para y me dicen que cumpla muchos más, y yo digo que muchos más no, pero que sea lo que Dios quiera", apostilla la porcunense. 

"Una persona sencilla", en palabras de Braulia, una de sus sobrinas más cercanas, que ponen de manifiesto esa sabiduría de la sencillez de la que escribió Unamuno. Puri Montilla Ruiz, de Porcuna y por muchos años. 

 La porcunense, con el pastel durante su fiesta de cumpleaños. Foto cedida por Braulia Palomo.
La porcunense, con el pastel durante su fiesta de cumpleaños. Foto cedida por Braulia Palomo.

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