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Passo

Por Alfonso Huertas Marchal -
Passo
Miembros de la primera junta promotora de 'Passo', en el acto del 50 aniversario del colectivo. Foto: Cedida.

El 50 aniversario de la Asociación de Vecinos Passo (1976-2026) es una buena oportunidad para reflexionar sobre la trayectoria y los logros obtenidos por nuestra querida asociación.

Lo primero que observamos cuando repasamos su historia es que este barrio se ha construido a golpe de reivindicaciones, sin tregua. Las luchas de las vecinas y vecinos siempre han perseguido lo que es justo: la igualdad en el acceso a unas condiciones de vida dignas. Estas reivindicaciones, que se han sucedido unas a otras, a fuego lento, han sido lideradas por gente común, sin más ambición que dejar un barrio habitable para sus familias.

'Passo' ha llenado de contenido la revolución de la vida cotidiana: la demanda de un centro de salud, de un centro de mayores, la mejora de la limpieza de los espacios públicos, la ampliación de las zonas verdes o el refuerzo del transporte público, entre otros muchos ejemplos. El horizonte siempre ha sido la calidad de vida, convirtiendo en algo cotidiano el disfrute de derechos.

A 'Passo' le ha importado qué conseguir para el barrio, pero también cómo lograrlo. Por esa razón ha sensibilizado, con tesón y argumentos, para que sus reivindicaciones estuvieran sustentadas en el sentido común y respaldadas por una amplia base de apoyo popular, la mejor estrategia para convencer. Esa es, en esencia, la forma de hacer de 'Passo'.

Pero, sin duda, uno de sus mayores aciertos ha sido diseñar un triángulo virtuoso y colaborativo compuesto por la vecindad, las asociaciones y entidades del barrio y las administraciones públicas. Este triángulo ha funcionado como una llave maestra que ha abierto muchas puertas a la colaboración, ha favorecido el diálogo y los apoyos mutuos y, sobre todo, ha permitido alcanzar numerosas conquistas vecinales.

'Passo' ha sido mucho más que una asociación: ha sido una comunidad de apoyo mutuo en momentos de necesidad, un espacio donde las personas se han sentido apreciadas, reconocidas, queridas, motivadas e implicadas.

Definir a 'Passo' como una escuela de civismo no descubre nada nuevo. La asociación es un espacio democrático donde la gente común aprende a debatir, a organizarse, a trabajar en equipo y a anteponer el bien común a los intereses individuales.

Por último, 'Passo' ha dejado muchas enseñanzas, quizá sin pretenderlo, al resto de asociaciones de Jaén. Solo mencionaré tres. La primera es que los objetivos de la asociación deben estar por encima de cualquier otro interés. La segunda, que la continuidad y la perseverancia en el trabajo a lo largo de los años siempre terminan dando frutos. Y la tercera, que la colaboración fortalece la capacidad para encontrar soluciones y afrontar los desafíos colectivos.

Cincuenta años después de su nacimiento, 'Passo' sigue siendo un ejemplo de compromiso vecinal, participación ciudadana y construcción colectiva del bien común. Su historia demuestra que los barrios mejoran cuando quienes los habitan se organizan, se implican y trabajan juntos para transformar la realidad.

Alfonso Huertas Marchal es miembro de Rebullentopía

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