Pediatras del Hospital de Jaén piden prevención ante los accidentes acuáticos infantiles

El Servicio de Pediatría pone el foco en los menores de uno a cuatro años y recomienda supervisión activa y protección de las piscinas
El Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Jaén, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS), ha pedido extremar las medidas de prevención ante los accidentes acuáticos infantiles durante el verano, especialmente en piscinas, playas y bañeras.
El jefe del servicio, Jesús de la Cruz, recuerda que "los accidentes son casi siempre prevenibles" y señala a los menores de entre uno y cuatro años como el grupo de edad más vulnerable.
Entre los accidentes infantiles asociados al periodo estival, el especialista destaca especialmente los ahogamientos, que pueden producirse tanto en espacios recreativos como en el propio domicilio. "En verano tenemos que centrarnos especialmente en los ahogamientos, tanto en piscinas como en playas, pero también en bañeras, donde también pueden ocurrir", explica De la Cruz.
El especialista apunta además al aumento de los periodos de calor como un factor que prolonga la temporada de actividades acuáticas y, por tanto, la exposición a este tipo de accidentes.
Los datos registrados en Andalucía reflejan la importancia de la prevención: en 2022 se contabilizaron 56 fallecimientos por ahogamiento, entre adultos y menores, mientras que en 2024 la cifra superó el centenar.
La principal recomendación del Servicio de Pediatría es mantener una supervisión activa de los menores cuando estén cerca del agua. "Los niños tienen que tener supervisión activa por un adulto, con los cinco sentidos puestos en ellos", subraya el jefe del servicio.
Esta vigilancia debe mantenerse incluso en entornos conocidos o en piscinas que puedan parecer seguras. En el caso de las piscinas particulares, los pediatras recomiendan mantenerlas cerradas y protegidas para impedir que los menores puedan acceder al agua sin la presencia de un adulto.
ENSEÑAR A NADAR DESDE EDADES TEMPRANAS
También aconsejan enseñar a nadar a los niños desde edades tempranas, siempre de forma adaptada a sus capacidades. De la Cruz señala que existen incluso escuelas de natación para bebés, aunque insiste en que saber nadar no sustituye en ningún caso la supervisión de una persona adulta.
En cuanto a los dispositivos de flotación, el especialista recomienda utilizar únicamente elementos homologados y adecuados a la edad y características de cada menor. Estos recursos tampoco deben considerarse un sustituto de la vigilancia directa.
PRECAUCIÓN CON LAS ZAMBULLIDAS
La prevención debe extenderse igualmente a los adolescentes, especialmente ante los saltos al agua. El jefe de Servicio de Pediatría advierte de que las zambullidas en piscinas, playas y otros espacios acuáticos pueden provocar lesiones graves.
"En adolescentes hay que evitar las zambullidas porque, aunque se producen en menos casos, pueden llegar a tener consecuencias para toda la vida", señala De la Cruz. Los saltos desde lugares elevados o hacia zonas cuya profundidad se desconoce pueden ocasionar traumatismos de gravedad, especialmente en la cabeza y la columna vertebral.
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