"Covid me sacó de la depresión y yo debo sacarla a ella de donde esté"

La ibreña Raquel Almansa Parrilla vive con desesperación la pérdida de su querida perra galga, sin perder la esperanza en que aparezca
Para quienes piensan a estas alturas de la película que el amor que se le puede tener a un animal no es comparable al que se profesa a un ser humano, nada como el desgarrador testimonio de Raquel Almansa Parrilla, que vive desde el pasado 16 de febrero como si le hubieran arrancado una parte trascendental de sí misma.
Casada y madre, todos echan de menos en casa a Covid, la perra galga de cinco años que ese día desapareció misteriosamente, pero nadie como ella, como Raquel, para dar cuenta del dolor que le produce la ausencia de su querida mascota: "Esto es un martirio, la estamos buscando por todos lados, estamos desesperados", confirma, y lo hace literalmente, porque pocos lugares les faltan por recorrer para encontrarla.
"Hemos llegado hasta Cazalilla, Jabalquinto, Guadalimar, Lupión, Begíjar, Campillo, Úbeda, Torreperogil, Torreblascopedro, Rus, Canena, El Mármol... Ya no sabemos dónde buscar", explica. Pero, ¿qué pasó? ¿Dónde se fue Covid, o quién se la llevó de Ibros, si es que ha salido del municipio?
"Eran las cuatro de la tarde, mi marido se salió con otros perrillos que tiene y yo me quedé fregando, até una chispa a la perra y a en una ventana de mi casa mientras fregaba el portal y me la quitaron de la ventana", asegura sin el más mínimo asomo de duda de que es una mano ajena la que los ha privado de su galga. "La perra me la han robado", apostilla.
Según Raquel, su intuición se basa en el conocimiento que Covid tiene de la zona, hasta el punto de ser capaz de alejarse "seis o siete kilómetros a la redonda y volver sola": "Se sabe todos los caminos", dice.
Temerosos, en principio, de que "algún cazador le hubiera disparado", se han recorrido kilómetros de olivar con el afán de hallarla, pero nada: "Se la ha tragado la tierra".
Fácilmente identificable gracias a la venda que lleva en una de sus patas, lleva también collar marrón y chip. "Si alguien la tiene, que la suelte, no vamos a tomar represalias", concluye Almansa, que pone a disposición de la gente el número de teléfono 637 208 729 para cualquier información que puedan darle.
SU MEJOR TERAPIA CONTRA LA DEPRESIÓN
Normal que la extrañe si se tiene en cuenta que, para Raquel, su mascota es mucho más que eso: "He tenido tres accidentes de coche en los últimos meses, me han operado varias veces del riñón, estaba en una depresion muy grande, mi marido y mis hijos se iban al trabajo y al colegio y yo me quedaba sola, y quien me ha sacado a flote ha sido mi perra".
Una terapia inigualable que merece todos los esfuerzos para devolverla a casa, una esperanza que no pierden y un leit motiv que los mueve a continuar en su búsqueda con todas las ganas del mundo: "La perra no me puede faltar, ella me ha sacado a mí de la depresión y yo tengo que sacarla a ella de donde esté".
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