“La UJA no se toca”: Jaén toma la plaza para defender su universidad

La concentración en Jaén reúne a representantes políticos, sociales y universitarios en una jornada que visualiza la preocupación por el futuro de la institución
La Plaza de la Concordia se ha transformado este miércoles en algo más que un espacio urbano. Ha sido un termómetro y altavoz de una preocupación que lleva tiempo latiendo en la provincia. Bajo el lema “La UJA no se toca”, numerosos colectivos y vecinos a titulo particular se han concentrado para arropar a la Universidad de Jaén en un momento en el que su estabilidad se percibe como una pieza clave del futuro colectivo.
Alcaldes socialistas de distintos municipios, un nutrido grupo de representantes del PSOE, miembros de la Diputación y el rector, Nicolás Ruiz, compartían espacio con estudiantes, sindicatos, docentes y ciudadanos. Una mezcla de perfiles que reflejaba hasta qué punto la universidad trasciende sus propios muros y se proyecta como un eje vertebrador del territorio.
En el centro de esa imagen coral, el portavoz de la plataforma convocante, Antonio Garrido, puso palabras a una inquietud que ya no es silenciosa. Su intervención, más que un discurso, funcionó como un hilo conductor que unía las distintas voces presentes en la plaza en torno a una misma idea: la necesidad de blindar el futuro de la institución.
La movilización llega en un contexto que podría definirse como una tormenta de fondo. Por un lado, la incertidumbre económica, con una universidad que ha tenido que recurrir a sus propios recursos para sostener su funcionamiento. Por otro, un debate interno que asoma con fuerza y que introduce matices en un escenario que, visto desde fuera, podría parecer homogéneo.
La plaza, sin embargo, actuó como un espacio de confluencia más que de división. Allí, las distintas preocupaciones encontraron un punto común en la defensa de la UJA como motor de oportunidades, conocimiento y arraigo. No era solo una protesta, sino también una forma de reivindicar lo que la universidad representa para una provincia que ha depositado en ella parte de sus expectativas de desarrollo.
Al caer la tarde, cuando las voces comenzaron a diluirse y la plaza recuperaba su ritmo habitual, quedaba la sensación de que la movilización había ido más allá de una convocatoria puntual. Como esas raíces que no se ven pero sostienen el árbol, la defensa de la Universidad de Jaén volvió a aflorar en la superficie, recordando que su futuro sigue siendo una cuestión que interpela a toda la sociedad jiennense.
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