Un escultor valenciano en Jaén: Rafael Rubio Vernia

En 2026 se cumplen cuatro décadas de la muerte del artista y setenta y cinco de su llegada a jaén como profesor de la antigua Escuela de Artes y Oficios
El mismo año que se creaba en la provincia el Instituto de Estudios Giennenses llegaba al mar de olivos, desde su Valencia natal, el escultor Rafael Rubio Vernia.
Había nacido en la capital del Turia en 1923 y, tras estudiar en la Escuela Superior de San Carlos de su patria chica, ejerció en ella como profesor de Modelado, tras ser pensionado por la Diputación valenciana.
La misma disciplina que impartiría aquí, tras los históricos muros del antiguo convento de los Ángeles, a la sazón Escuela de Artes y Oficios Artísticos y, a día de hoy, con el nombre del insigne José Nogué.
El mismo año que llegó a Jaén asumió el cargo de director del centro, labor que simultaneó con los encargos que recibía, la mayoría de ellos de carácter religioso, salidos de su estudio de la calle Madre de Dios.
Doce años estuvo en la capital del Santo Reino hasta que, en 1963, se incorporó al claustro de la Escuela número 1 de Madrid, dejando tras de sí (en estas tierras) un amplio y a veces controvertido legado artístico.
Entre ellos la imagen de Jesús Resucitado de la cofradía homónima jiennense, en palabras del profesor José Domínguez Cubero "una solemne pieza de corte romanista, de marcado tórax, fuerte mentón y un amplio telajo en sudario y perizoma de plegado zigzagueante" que supuso para su autor un verdadero calvario, nunca mejor dicho: ¿Que por qué?
La respuesta está en la profunda transformación que hace justo ahora setenta años sufrió la talla, de manos del insigne Constantino Unghetti y con nueva policromía del maestro Cerezo Moreno. Un episodio para el que Rubio Vernia no dio autorización y que lo llevó, incluso, a renegar de la autoría del Resucitado.
Una historia esta que, con diferencias, se repetiría en otras hermandades y que marcó la relación entre el escultor y Jaén. Ciudad, por cierto, para la que firmó además el monumento a Ramón y Cajal ubicado en los jardines del hoy Hospital Neurotraumatológico, en piedra y uno de los ejemplos más destacados de la escultura civil del artista.
Otra de sus piezas acaso más desconocidas en la ciudad jaenera es el relieve del edificio de Cajasur (hoy Kutxabank) de la Plaza de las Palmeras, que representa a la Sagrada Familia sobre el balcón que se abre encima de su puerta de entrada: "Un manifiesto de evidente justeza dibujística y de precisión en el manejo de los plegados en zigzag", en palabras del profesor Domínguez Cubero.
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