Cuando el barro se retira, queda la recuperación y la solidaridad

Cruz Roja acompaña a las familias desalojadas en Mogón mientras la provincia de Jaén se recupera del carrusel de borrascas y cuantifica los daños
La borrasca ha dejado cicatrices visibles en buena parte de la provincia. En la pedanía de Mogón, donde confluyen los ríos Guadalquivir y Aguascebas, una treintena de vecinos tuvo que abandonar sus casas cuando el agua avanzaba sin tregua. Detrás quedaron puertas cerradas con prisa, fotografías a salvo por segundos y la incertidumbre de no saber qué quedaría en pie.
El Ayuntamiento de Villacarrillo ha rebajado el Plan de Emergencias Municipal del nivel 1 al 0 de preemergencia tras la reunión del Centro de Coordinación Operativa Municipal, aunque mantiene un seguimiento constante del caudal de los ríos. La calma es aún frágil y, como ha señalado el alcalde, Francisco Miralles, si alguien vuelve a correr riesgo, el nivel se elevará de inmediato. Aquí nadie da nada por definitivamente superado.
Mientras tanto, la emergencia continúa en otros puntos de la provincia. Todavía hay 56 personas desalojadas, principalmente en Santisteban del Puerto, donde el riesgo de desprendimientos en una ladera mantiene en vilo a varias familias. Desde que comenzó el carrusel de borrascas, el servicio de emergencias 112 Andalucía ha gestionado 1.950 incidencias en la provincia, que se sitúa como la tercera andaluza más azotada por el temporal. Son cifras que hablan de la magnitud del golpe, pero no alcanzan a describir del todo el desgaste acumulado.
En Mogón, sin embargo, el ruido del agua ha dado paso al sonido constante de escobas y palas. Este martes, en coordinación con el Ayuntamiento y los representantes municipales de la pedanía, Cruz Roja movilizó un Equipo de Respuesta Básica en Emergencias desde sus asambleas de Úbeda, Baeza y Andújar, con la participación también de voluntariado y personal de Campiña Sur y Jaén. Dieciocho personas entraron en viviendas marcadas por el barro con una mezcla de respeto y determinación.
Las paredes aún conservaban la línea oscura que señalaba hasta dónde llegó el agua. El suelo estaba cubierto de lodo espeso, los muebles desplazados, los recuerdos empañados por la humedad. Poco a poco, estancia a estancia, el paisaje fue cambiando. Ventanas abiertas para que entrara la luz, cubos de agua limpia sustituyendo al fango, manos trabajando sin descanso para devolver a cada habitación algo parecido a la normalidad.
El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la declaración de zonas afectadas por una emergencia de protección civil para Andalucía, entre otros puntos de España. Esto permitirá medidas específicas para la reconstrucción de la provincia. Y lo anuncia el subdelegado del Gobierno en Jaén, Manuel Fernández, en su visita a Mogón.
Pero más allá de la limpieza, hubo algo más profundo. Hubo escucha. Hubo palabras de ánimo. Hubo silencios compartidos frente a un salón irreconocible. Para muchas de las familias vulnerables afectadas, no se trataba solo de retirar barro, sino de recuperar la sensación de hogar. Y en ese proceso, el chaleco rojo se convirtió en símbolo de compañía.
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