
LA PUERTA QUE SE ABRE EN EL OLIVAR
La regularización extraordinaria puede beneficiar a casi 3.000 personas en Jaén y transformar el campo, el empleo y la cohesión social en la provincia
A las siete de la mañana, en la céntrica calle Cerón, Lucía aprieta la carpeta contra el pecho. Dentro guarda papeles, copias, certificados. También, sin decirlo, guarda años de incertidumbre.
Es de Perú. Llegó hace dos años. Desde entonces trabaja cuidando a una mujer mayor. Cobra en efectivo. No tiene contrato. No tiene papeles.
Hoy espera su turno.
La cola a las puertas del Patronato Municipal de Asuntos Sociales es larga. Desde el 16 de abril, cuando se abrió el plazo del proceso aprobado por el Gobierno de España, la escena se repite. Son personas aguardando una oportunidad. Y no son pocas.
Según datos de Unión General de Trabajadores, cerca de 3.000 personas en la provincia podrían beneficiarse de esta regularización si cumplen los requisitos.
Entre ellas está Lilia Lozano.
Hondureña, residente en Jaén desde hace cuatro años, ha trabajado cuidando a personas mayores desde su llegada. Como Lucía, ha vivido en la economía sumergida. Como ella, ha aprendido a moverse entre silencios y discreción.
Ahora ha decidido dar el paso.
Ha iniciado sus trámites con el apoyo de Jaén Acoge, donde ya se están organizando sesiones grupales de asesoramiento jurídico ante el aumento de solicitudes.
UN CAMBIO EXTRAORDINARIO
El proceso no es automático. Exige cumplir condiciones: haber estado en España antes del 1 de enero de 2026, acreditar al menos cinco meses de permanencia continuada, no tener antecedentes penales y demostrar algún tipo de arraigo o vulnerabilidad.
Pero lo relevante no son solo los requisitos.
"Puede marcar un punto de inflexión para miles de personas extranjeras que ya residen en el país", señala la concejal de Servicios Sociales, Ángeles Díaz.

Para la edil, la medida reconoce algo evidente: "muchas de estas personas viven, trabajan o mantienen vínculos familiares en España, pero carecen de autorización administrativa". Y añade una idea clave. "No se trata de una medida automática, sino de un procedimiento con criterios claros y realistas".
Lucía no habla de "criterios realistas". Pero sí sabe que lleva dos años construyendo una vida sin respaldo legal.
Y que ahora, por primera vez, ese esfuerzo puede contar.
Desde el Ayuntamiento subrayan además el impacto local. "En la provincia de Jaén tendrá un impacto especialmente significativo", afirma Díaz, especialmente por su efecto en los trabajadores temporeros agrícolas, “que en muchos casos se encuentran en situación de vulnerabilidad”.
UN CAMPO QUE NECESITA MANOS
La historia de Lucía no se entiende sin mirar al campo.
El ministro Luis Planas lo ha repetido en su visita a Jaén: en el sector agrario hay dos preocupaciones constantes, el agua y la falta de trabajadores. "Hay dos temas que siempre salen en la conversación", ha dicho, y uno de ellos es "la necesidad de trabajadores que nos ayuden".
En España, el sector primario emplea a entre 750.000 y 800.000 personas. Y en campañas como la de la aceituna, la falta de mano de obra se ha hecho evidente. "Hemos visto como en las últimas campañas ha habido preocupación", ha reconocido el ministro.
Por eso, considera la regularización "una buena noticia" y asegura que será "muy positiva" para el conjunto del sector.
Pero el impacto no es solo económico. "No podemos, en un país moderno como es España, tener a nuestro alrededor personas que no tengan ni derechos ni obligaciones", dijo Planas, subrayando que regularizar implica también cotizar, tributar y formar parte plenamente del sistema.
Desde el ámbito sindical, el diagnóstico coincide. En Comisiones Obreras, la secretaria de Políticas Sociales, Nuria Navas, insiste en que la economía provincial depende en gran medida de este trabajo invisible.
"En Jaén, sectores como el del olivar o el de los cuidados se sustentan sobre el trabajo de personas que, en muchas ocasiones, se ven obligadas a trabajar en condiciones de abuso y precariedad". Para Navas, la regularización es también "una cuestión de dignidad frente a explotación".
EL RETO: QUE NADIE SE QUEDE FUERA

Lucía entra por fin en el edificio. Le explican que puede acceder a un informe de vulnerabilidad si no cumple otros requisitos. "Desde el Patronato Municipal de Asuntos Sociales aportamos esos informes", explica Ángeles Díaz, que son clave para quienes no tienen contrato o familia en España.
Pero el proceso no se sostiene solo desde la administración.
En toda la provincia, una red de apoyo se ha activado para atender la avalancha de solicitudes.
Organizaciones como Cruz Roja, Cáritas y Jaén Acoge, junto a gestores administrativos, están desplegando dispositivos de asesoramiento legal.
En Cáritas Diocesana de Jaén, el incremento de actividad ha sido inmediato. Su responsable de migrantes, Francisco Javier Cruz Lendínez, lo explica. "Durante este tiempo les hemos ayudado a recopilar los documentos que necesitan, y ahora no están tan agobiados por los requisitos" En la capital, 70 migrantes participaban ya en procesos de regularización ordinaria. Ahora parten con ventaja.
Desde Jaén Acoge, el esfuerzo también es máximo: asesoramiento jurídico, acompañamiento, sesiones grupales. Todo para evitar errores en un proceso complejo.
Porque el riesgo existe.
Nuria Navas advierte del "previsible aluvión de solicitudes" y de la posibilidad de "colapso administrativo". "Estamos ante un reto de magnitud extraordinaria que requiere una respuesta administrativa a la altura para que nadie se quede fuera". También lanza una advertencia: "que no se dejen engañar por redes de fraude".
Desde Unión General de Trabajadores, su responsable Mónica Ortega lo resume en una frase: "es un acto de justicia social y laboral fundamental para el territorio".
Días después, en otra oficina de extranjería, la escena es distinta.
Fallou acaba de completar el trámite de toma de huellas. Ha recibido su autorización de residencia y trabajo. Atrás queda la espera. La incertidumbre. Los meses sin certezas.
Para él, comienza una etapa con más calma y seguridad, con posibilidades reales para trabajar, construir autonomía y seguir desarrollando su proyecto de vida. Su camino ha sido acompañado por Jaén Acoge.
Su rostro, como el del Lucía y Lilia es el de la esperanza.
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