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CONQUISTANDO LA INCLUSIÓN A CABALLO

CONQUISTANDO LA INCLUSIÓN A CABALLO

Por Fran Cano -
Compartir en X @FranCharro

La asociación Forjando Huellas da una alternativa de ocio deportivo cada quince días a diez jóvenes con discapacidad intelectual mientras las familias fortalecen vínculos

Una revolución al trote, literalmente a caballo. Así hace camino ‘Forjando Huellas’, un colectivo que ofrece una alternativa de ocio a diez jóvenes con discapacidad intelectual. El centro hípico Alazana Life permite a los usuarios relacionarse en terapias guiadas por voluntarios y a las familias fortalecer alianzas ante el reto que encaran: la inclusión real.

Sandra Garrido es madre de Martín Jaén, un chico de ocho años con autismo que disfruta cada sábado alterno con los caballos. “Es más que eso: en los tiempos de espera los niños se relacionan y aprenden habilidades sociales”, valora la madre, que alaba el trabajo realizado por Isabel Martín, presidenta de ‘Forjando Huellas’, constituida formalmente en junio del año pasado. Martín tiene dos hijas con retraso madurativo: Chloë y Addah Pérez, de 17 y 15 años, respectivamente.

“Queremos que nuestros hijos se diviertan y tengan actividades como cualquier joven”, reivindican las familias consultadas por este periódico. La mayoría procede de experiencias desagradables, de espacios donde no hubo inclusión social, bien por falta de recursos, voluntad o sensibilidad.

Al pequeño Martín se le ilumina la cara cuando monta a caballo, igual que a Elena Buendía, una joven de 24 años con discapacidad intelectual. “Mi hija ya tuvo un primer contacto con los caballos cuando era muy pequeña. Por un problema en la cadera, pasamos a la natación, pero desde que ha retomado los caballos su evolución es muy buena: le aporta a nivel psicomotriz y también gana conocimientos y responsabilidad”, valora Manuela Labella, madre de Elena.

 Jóvenes de 'Forjando Huellas', en el centro hípico de Alazana Life.
Jóvenes de 'Forjando Huellas', en el centro hípico de Alazana Life.

UNA VOLUNTARIA: "SON PERSONAS SUPERCARIÑOSAS Y AGRADECIDAS"

La terapia con animales va más allá de montar o dar un paseo; los jóvenes también se implican en el cuidado de los caballos, cepillándolos y dándoles de comer. Una de las voluntarias es Elena Puentes, estudiante de segundo curso de Educación Primaria en la Universidad de Jaén. En cuanto conoció el proyecto, se sumó: quería adquirir experiencia con personas con discapacidad.

Comenzó en octubre —el programa dura cinco meses y se desarrolla en paralelo al curso escolar hasta principios de junio— y habla con entusiasmo tanto de los jóvenes como de sus familias. “Los chicos son supercariñosos, muy agradecidos. Además, te das cuenta de que son sociables y, si se les anima a cambiar algo, lo hacen”, explica.

La voluntaria se encarga de los tiempos de espera. Los turnos en los caballos son de dos en dos, por lo que el resto participa en juegos y actividades. “Tenemos un espacio habilitado que funciona sin interrumpir las terapias; hacemos dinámicas que van desde colorear hasta juegos más activos”, describe.

El grado de satisfacción con el trabajo de los voluntarios es tal que las familias se encargan incluso de trasladar a Elena Puentes hasta el centro hípico, en la carretera de Torrequebradilla. “El cambio que se está produciendo es impresionante, sobre todo en algunas chicas con la psicomotricidad afectada. Y la implicación de los voluntarios es fantástica”, destaca Isabel Martín. “Los padres están felices porque ven que nos volcamos con sus hijos y que son tratados como merecen”, añade la voluntaria.

 La voluntaria Elena Puentes, con un monitor y Ricardo, de ''Forjando Huellas'.
La voluntaria Elena Puentes, con un monitor y Ricardo, de ''Forjando Huellas'.

NATACIÓN Y SALIDAS DE OCIO, PROYECTOS QUE NECESITAN RESPALDO

La presidenta de ‘Forjando Huellas’ mira ya al futuro más cercano, con dos nuevas iniciativas en mente: la natación y las salidas de ocio con acompañamiento. La prioridad ahora es lograr financiación y mantener el apoyo de entidades como La Caixa, que ha aportado 3.000 euros para la actividad ecuestre. El pasado 11 de abril se celebró un acto para la entrega del cheque. “Quedaron muy contentos y ya les dije que seguiremos necesitándolos”, apunta Isabel Martín.

La asociación cuenta también con el respaldo de colectivos como Amigos de la Ópera y Cambil Entreculturas, que han contribuido con donaciones. Además, la fisioterapeuta María del Mar Martos, de Torredelcampo, colabora de forma altruista con los usuarios.

En cuanto al proyecto de natación adaptada, la presidenta espera alcanzar un acuerdo con el Patronato de Deportes del Ayuntamiento de Jaén para la cesión de un espacio. Las salidas de ocio se plantean con monitores, sin la presencia de las familias. “Nuestros hijos merecen y necesitan vivir una juventud normalizada: ir al cine, tomar una hamburguesa y compartir tiempo en grupo”, defiende. “Y sin que suponga un gasto doble”, añade.

 Las familias de 'Forjando Huellas' reciben el apoyo de la Caixa. Foto: Cedida.
Las familias de 'Forjando Huellas' reciben el apoyo de la Caixa. Foto: Cedida.

LA INTEGRACIÓN, MÁS ESLOGAN QUE REALIDAD

Aunque existe ilusión por impulsar ‘Forjando Huellas’, las familias coinciden en una idea: el sistema aún no es plenamente inclusivo. “La integración no existe. Se nota cuando alguien se gira por la calle para mirar a nuestras hijas o cuando las excluyen de un grupo”, lamenta Isabel Martín, que añade: “Hay que cambiar el enfoque. No se trata de que las personas con discapacidad hagan un esfuerzo extra, sino de que la sociedad sea la que integre”.

Manuela Labella se muestra optimista respecto al futuro de la asociación. “Como familias estamos respaldadas, compartimos inquietudes porque vivimos situaciones similares. Necesitamos ayuda de las administraciones y de las empresas privadas: hay hogares con hasta dos hijos con discapacidad”, señala.

No son pocos los casos de familias que dejan de trabajar para centrarse en el cuidado de sus hijos, con el consiguiente impacto económico. También se resiente la vida familiar. “La mayoría acudimos a terapias especializadas, y eso supone un coste elevado”, explica Labella, quien considera que el esfuerzo de las familias también allana el camino a las instituciones. “Parte del trabajo ya lo estamos haciendo”, afirma.

“Ojalá en el futuro seamos más familias y haya más niños. Así podremos ampliar las actividades”, señala Sandra Garrido. “A veces hay sensación de soledad, pero cuando veo a mi hijo avanzar me siento una afortunada”, añade. “Yo tengo fuerzas para seguir como presidenta. Este proyecto nos recuerda que nuestros hijos nos enseñan a ver y disfrutar de la vida de una forma única”, concluye Isabel Martín.

Fotografías: Cedidas por 'Forjando Huellas'.

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