El teatro que llega donde casi nunca se levanta el telón

Cerca de 600 personas han participado en ‘Teatro en las aldeas’, un circuito que lleva las artes escénicas a pequeños núcleos rurales de Jaén
Cerca de 600 espectadores no parece una cifra extraordinaria para un programa cultural de varios meses. Lo es algo más cuando las funciones no se celebran en teatros de Jaén, Linares o Úbeda, sino en lugares como Las Guijalvas, Cuevas de Ambrosio, Sotogordo o El Mármol.
Son algunos de los destinos de ‘Teatro en las aldeas’, el circuito promovido por la Diputación de Jaén y dirigido por la actriz jiennense Nati Villar. Después de recorrer durante los últimos meses pequeños núcleos de población de la provincia, el programa afronta esta semana sus dos últimas funciones.
La primera será este domingo, 16 de agosto, en El Fontanar, perteneciente a Pozo Alcón. La última llegará el viernes 21 a Burunchel, en La Iruela.
Por el camino quedan representaciones en Las Casillas de Martos; Cazalilla; El Mármol, en Rus; Garcíez, en Torredelcampo; Navas de Tolosa, en La Carolina; Sotogordo, en Mancha Real; La Caleruela, en Villacarrillo; Las Guijalvas, en Arroyo del Ojanco, y Cuevas de Ambrosio, en Beas de Segura. El circuito también ha recalado en la Residencia Santa Teresa de Jaén.
La elección de estos lugares es precisamente la razón de ser del programa. La Diputación pretende llevar actividades culturales a una población que, por residir en aldeas y pequeños núcleos, tiene menos posibilidades de encontrarlas cerca de casa.
La vicepresidenta tercera y diputada de Cultura y Deportes, África Colomo, sostiene que este tipo de iniciativas contribuyen a reducir las diferencias entre la oferta cultural rural y urbana y generan espacios de convivencia en las aldeas.
El montaje que ha recorrido la provincia es ‘La maleta de mi abuela’. Su punto de partida es un viaje por los cinco continentes contado mediante historias, canciones y juegos.
Los personajes Guitarra y Armónico conducen la función en clave de clown, con música en directo y una maleta de la que van apareciendo objetos y sombreros. La improvisación, las sombras, la tradición oral y las canciones populares completan una propuesta concebida para públicos de distintas edades.
La obra utiliza ese recorrido por otras culturas para hablar también de cuestiones mucho más próximas: la tradición, la relación entre generaciones y la transmisión oral de historias y canciones.
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