Un estudio de la UJA pide medir el impacto del turismo en la vivienda y la calidad de vida

La investigación propone incorporar la satisfacción de los residentes a la evaluación de los destinos y plantea medidas para anticiparse a la saturación turística
El crecimiento turístico en Andalucía plantea un desafío que trasciende el número de visitantes o del gasto que generan: hacer compatible la actividad del sector con la calidad de vida de quienes residen en los destinos. Un estudio de investigadores de la Universidad de Jaén (UJA) sitúa precisamente la convivencia entre turistas y población local entre las claves para definir el modelo turístico de los próximos años.
El trabajo, publicado en la revista científica internacional 'Sustainable Development', analiza las reformas de gobernanza que serían necesarias para avanzar hacia un turismo socialmente más sostenible. Entre sus autores se encuentran Juan Ignacio Pulido Fernández, Jairo Casado Montilla e Isabel Carrillo Hidalgo, investigadores vinculados al Laboratorio de Análisis e Innovación Turística (LAInnTUR) de la UJA.
La investigación plantea que el éxito de un destino no debería evaluarse únicamente mediante las llegadas, las pernoctaciones o el gasto. Los autores proponen incorporar indicadores que permitan conocer de forma periódica la satisfacción de los residentes y analizar aspectos como el acceso a la vivienda, la seguridad, los servicios públicos o la calidad de vida.
Juan Ignacio Pulido, catedrático de Economía Aplicada de la UJA y responsable de LAInnTUR, señala que existe un amplio consenso sobre la necesidad de modificar algunos de los actuales mecanismos de gobernanza turística.
Entre las prioridades apunta a una planificación a largo plazo, una delimitación más clara de las responsabilidades entre administraciones y una mayor participación de los actores implicados.
EL POTENCIAL DE LOS DESTINOS RURALES
Otro de los aspectos abordados es la gestión de las concentraciones de visitantes. El estudio considera prioritaria la movilidad sostenible y plantea utilizar la tecnología para anticipar los flujos turísticos y actuar antes de que aparezcan situaciones de saturación.
Los investigadores destacan además el potencial de los destinos rurales y de interior para favorecer un reparto territorial más equilibrado del turismo y aliviar la concentración de la actividad en determinados puntos de Andalucía.
No obstante, el estudio detecta mayores discrepancias sobre medidas concretas como los incentivos fiscales, la regulación relacionada con las viviendas de uso turístico o determinados instrumentos para proteger el comercio local y la identidad cultural.
Los autores concluyen que no existe una receta única para toda Andalucía, pues nada tiene que ver el caso de Málaga, donde hay concentraciones vecinales que expresan el malestar, con el de Jaén, donde el Club de Anfitriones de Airbnb, trabaja por lograr más clientes preservando la calidad de los barrios de la capital.
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