Un alto en el camino
Andújar abraza a las cofradías filiales, que hacen un alto en su peregrinaje hasta la Basílica Menor del Santuario de la Virgen de la Cabeza
El albero impregna las calles del centro. De cada local, casa o bar emana el sonido de unas sevillanas. Rojo, verde, amarillo, azul se fusionan en artísticos estampados o en los tradicionales lunares. El sol vuelve a acompañar a los romeros, que desde bien temprano llenan los maleteros de sus coches, carretas, mochilas o alforjas para mañana partir rumbo al Cerro. A pie, a caballo, en coche o en carretera. Los peregrinajes son tan diferentes que los hay que hasta se atreven con la bicicleta. Pero ese peregrinar no es exclusivo de los iliturgitanos, ni mucho menos. Hoy, Andújar ha vuelto a abrir sus brazos para recibir a las cofradías filiales, que han hecho un alto en el camino.
José Castillo Jaén es uno de esos romeros. Su nombre sale a colación en esta crónica porque es ejemplo de la devoción hacia la Virgen de la Cabeza. Cumple 30 años seguidos andando desde Málaga hasta el Santuario. Hoy, ha entrado al ritmo de los verdiales malagueños. Pero lo que no se esperaba era la sorpresa que le aguardaba en el momento de la presentación. El Ayuntamiento y la Cofradía Matriz han tenido un detalle con este fiel devoto, que no ha podido contener la emoción.
Y es que detrás de cada estandarte, de cada estadal, de cada traje de flamenca hay una historia de fe. Una sentimiento mariano y romero, que no son incompatibles. Porque la devoción no está reñida con la diversión y hoy Andújar ha hecho gala de ello.
PUENTE ROMANO
El mal tiempo del año pasado hizo que la entrada de cofradías filiales se desluciera. Doce meses después, los chubasqueros están guardados y cada una de ellas ha mostrado sus mejores galas, sus vítores más sonoros y sus palmas más sentidas. A su paso, cientos de andujareños los han coreado y jaleado con ese pellizco en el estómago de saber que apenas quedan unas horas para reencontrarse con ella. No importan los preparativos, el cansancio del camino, las horas de baile e, incluso, los excesos con el alcohol. Cuando llegue el domingo, todo habrá merecido la pena.
Las más de veinte cofradías filiales que han entrado a Andújar han recorrido sus principales calles hasta llegar hasta las plantas del Ayuntamiento, donde una a una han sido recibidas por las autoridades municipales y eclesiásticas. Todas se han llevado unos obsequios de recuerdo, signo de la hospitalidad del pueblo iliturgitano y de su Cofradía Matriz. Mañana, partirán rumbo a la Basílica Menor del Santuario de la Virgen de la Cabeza a vivir el fin de semana más intenso del año. Algunas lo harán con dificultades, como Baeza, que no dispone de casa de hermandad, otras llenas de ilusión como el grupo parroquial de Begíjar, que ha sido apadrinado por Torreblascopedro. Todas y cada una de ellas harán su presentación ante María Santísima a partir de mañana por la mañana.
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