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El verano que cambia dos meses… y acompaña toda una vida

Por Esperanza Calzado - | Actualizado:
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El verano que cambia dos meses… y acompaña toda una vida
Llegada de los niños saharauis a Jaén. Foto: Sahara Jaén.

Un centenar de menores saharauis pasarán julio y agosto con familias de la provincia de Jaén gracias al programa Vacaciones en Paz

El verano empieza de verdad cuando se produce el primer abrazo.

No importa que haya sido un viaje de miles de kilómetros ni que algunos apenas recuerden unas pocas palabras en español. Cada mes de julio, las puertas de la provincia de Jaén vuelven a abrirse para recibir a los menores saharauis que participan en el programa Vacaciones en Paz, y basta un reencuentro, una sonrisa tímida o una mirada curiosa para entender que esta historia lleva escribiéndose mucho tiempo.

Este martes han llegado 91 menores procedentes de los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Cincuenta y uno convivirán con familias vinculadas a la Asociación Sáhara Jaén y cuarenta lo harán de la mano de la Asociación Amigos del Sáhara Libre, con Linares como uno de los principales puntos de acogida.

Para ellos comienza un verano distinto. Durante casi dos meses cambiarán el polvo del desierto por el agua de una piscina, las temperaturas que superan los 50 grados por noches en las que se puede dormir sin sofoco y una vida marcada por las limitaciones de un campamento de refugiados por otra llena de pequeños descubrimientos cotidianos.

Habrá excursiones, juegos, cumpleaños, helados, revisiones médicas, paseos y fotografías familiares. Cosas aparentemente sencillas que, sin embargo, adquieren otro significado cuando forman parte de una infancia que transcurre a miles de kilómetros, en uno de los conflictos olvidados más prolongados del planeta.

Porque Vacaciones en Paz nunca ha consistido únicamente en sacar a unos niños del calor del desierto.

"Cada verano, las familias de acogida hacen posible mucho más que unas vacaciones. Ofrecen a estos niños y niñas la oportunidad de disfrutar de un entorno seguro, de recibir atención sanitaria y de vivir experiencias que difícilmente podrían tener en los campamentos", resume la presidenta de la Asociación Sáhara Jaén, Franma Ruiz.

La iniciativa, que se desarrolla en la provincia desde 1992, se ha convertido en uno de los mayores ejemplos de solidaridad ciudadana. Este año permitirá que alrededor de 600 menores pasen el verano en Andalucía y unos 2.800 en toda España.

Detrás de esas cifras hay historias que se repiten cada año. Familias que esperan durante meses la llegada del mismo niño al que vieron crecer. Otras que viven por primera vez la experiencia sin saber que ese huésped temporal acabará ocupando un lugar permanente en sus vidas.

El programa también mantiene viva la atención sobre la realidad del pueblo saharaui.

Desde 1975, tras la ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos, decenas de miles de personas sobreviven en los campamentos de Tinduf. Hoy son alrededor de 200.000 las que dependen en gran medida de la ayuda humanitaria internacional para cubrir sus necesidades básicas. Una situación agravada en los últimos años por la reducción de la cooperación y el aumento del precio de los alimentos.

"El programa sirve para mantener viva la solidaridad con el pueblo saharaui y para dar visibilidad a una situación que continúa siendo una de las crisis humanitarias más prolongadas del mundo", recuerda Franma Ruiz.

Cuando termine agosto, las maletas volverán a cerrarse. Regresarán con ropa, material escolar y fotografías. Pero también con algo mucho más difícil de guardar: el recuerdo de un verano en el que pudieron ser simplemente niños.

Y las familias de Jaén, como ocurre cada año, descubrirán que Vacaciones en Paz tiene un nombre engañoso. Porque las vacaciones duran dos meses. Los lazos que nacen durante ellas, muchas veces, duran toda la vida.

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