Cerrar Buscador
"Queremos que Jaén nos acompañe en nuestro cuarto centenario"

"Queremos que Jaén nos acompañe en nuestro cuarto centenario"

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858

La comunidad franciscana del monasterio de las Bernardas de Jaén capital está de celebración: nada más y nada menos que cuatro siglos desde la fundación del convento. Una efeméride que empezarán a conmemorar ya mismo, con un programa de actividades que abarcará desde finales de 2026 hasta finales del año que viene y que, hoy, la madre abadesa, la ubetense sor Clara Filomena, desgrana para los lectores de Lacontradejaén. 

—Un cuarto centenario son muchos, pero muchísimos años de presencia en Jaén...

—El convento se inauguró el 6 de enero de 1627, pero antes vamos a tener algunas actividades. 

—Son ustedes una comunidad franciscana, de hecho el monasterio está dedicado a la Concepción franciscana, pero aquí raramente se las conoce por esa denominación: son ustedes las bernardas, ¿a que sí?

—Somos clarisas, franciscanas descalzas, pero resulta que nuestro fundador, que se llamaba don Melchor de Soria y Vera y era obispo auxiliar de Toledo y titular de Troya (este era un título honorífico). El arzobispo de Toledo, don Bernardo de Sandoval y Rojas (que era muy amigo suyo) hizo en Alcalá de Henares un convento de bernardas, y don Melchor dijo: "Yo también quiero hacer en mi 'pueblo' un convento de bernardas. Empezó a edificar esto y ya el vulgo nos conoció, siempre, como el convento de las bernardas. 

—Desde un punto de vista histórico, sor Clara Filomena, parece ser que la Orden del Císter también tuvo algo que ver con el nacimiento de esta comunidad, ¿no es así? 

—Don Melchor pidió monjas de la Orden Cisterciense, pero no quisieron venir. Además tuvo un sueño en el que Santa Clara le dijo que escribiera a las clarisas; él tenía una hermana en el convento de Santa Clara de Jaén, y se la trajo aquí. Desde el primer día hemos sido clarisas, lo que pasa es que la gente se quedó con bernardas, y nos vamos a morir como bernardas. 

 Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.

—En aquellos tiempos de la fundación, madre, cuentan los papeles viejos que la comunidad era de todo menos escasa. 

—Esta comunidad ha sido siempre muy floreciente, a través de la historia. Pero cuando llegó ya la Guerra Civil Española, echaron a las monjas de aquí y convirtieron el convento en hospital psiquiátrico, nada más que de hombres (el de mujeres estaba en el convento de carmelitas descalzas). Las monjas se fueron todas, se refugiaron en casas de familiares o amistades, y la que era entonces abadesa, la madre Aurora Sabané (era de Cataluña), les dijo a los milicianos que la echaron que ella no tenía familia aquí, que o le pagaban el viaje para reunirse con su familia o que le buscaran un sitio donde estar.

—¿Qué fue de ella?

—Estuvo toda la Guerra Civil en las Hermanitas de los Pobres, vigilada por dos milicianos; con aquellas monjas no se metieron porque era una fundación francesa, las respetaro, y allí estuvo ella toda la Guerra Civil. Cuando acabó, estuvo viviendo aquí, en el convento, en la casa que existía antes para los porteros, una cas muy pobre, con muy poco espacio, pero ella dijo que de aquí no se movía hasta que no le devolvieran el convento. Y lo consiguió. 

—De como lo dejó a cómo se lo encontró, habría mucho trecho...

—¡Hecho una pena!: tenemos un patio central, todos los tabiques de las habitaciones (celdas que les decimos nosotras, por tradición) los habían tirado y habían echado los escombros al patio central, de un balcón a otro se podía pasar perfectamente por encima de los escombros. Había una monja (que ya murió) cuyos padres estaban de porteros (los Cárdenas, que han sido albañiles mucho tiempo), y el padre enseñó a todas las monjas a hacer adobes con los escombros, y ellas mismas edificaron las celdas. Luego, ya en el año 90 o por ahí, hicimos obras.

—¿Cómo está ahora la comunidad, numéricamente hablando? ¿En qué condiciones vocacionales llegan ustedes a este cuarto centenario?

—Ha decaído la cosa; cuando nosotras vinimos (me refiero a las que vinieron conmigo, en el año 83) ya llevaban veinticuatro años sin vocaciones, pero estaban muchas: eran veinticuatro, más las que llegamos hicimos veintisiete. De ahí al año 2000 han muerto muchas monjas, y hemos quedado ocho.

 Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.

—¿Qué ha supuesto ese descenso de religiosas en el monasterio?

—Ha habido muchos cambios en la comunidad: este convento es muy grande, la vida litúrgica (el canto) siempre ha sido muy rica. Ahora lo seguimos haciendo, pero nos cuesta mucho trabajo, ya no podemos seguir el mismo ritmo, ¡ojalá el cuarto centenario nos traiga alguna vocación! Y si no, será lo que Dios quiera.  

—Ese cuarto centenario, además de esperanza, les va a dar mucho trabajo, porque parece ser que han preparado un programa de actividades de lo más intenso. ¿Llevan mucho tiempo trabajando en él?

—Nuestra madre abadesa anterior murió el pasado 26 de noviembre, todavía no hace el año, y antes de morir nos dijo: "Yo ya estoy muy mayor, no estoy para esto, tenéis que ser vosotras quienes lo mováis", y nos lo encargó a dos de nosotras. Como soy de Úbeda, tengo mucha amistad con el poeta Ramón Molina Navarrete, lo llamé y le dije que queríamos que nos escribiera un libro con motivo de este cuarto centenario. Él vino y nos animó muchísimo. Luego conocimos a Emilio Ortega, de la Santa Capilla de San Andrés, y también nos trajo un croquis y un montón de cosas, pero creíamos que no íbamos a tener capacidad para afrontar una cosa así.

—Eso creía, pero al final...

—Yo creo que ha sido el Señor, ¡porque hay que ver la cantidad de cosas que hemos programado! Ha costado, pero ahí se ve la mano de Dios: Él ha querido, y va a salir para adelante. Lo primero que hicimos fue pedir permiso al Obispado (queremos hacer las cosas de la mano de la Iglesia). 

—La primera actividad del centenario está a la vuelta de la esquina.

—El 22 de noviembre, si Dios quiere, será la presentación del libro de Ramón Molina Navarrete, esa será la primera actividad.

—¿Dónde se celebrará este acto, y la mayoría del programa?

—Tenemos una casa aquí que fue primero noviciado, luego residencia femenina (que fue donde yo vine a preparar oposiciones de Magisterio y sentí la vocación) y después de residencia, es casa de oración. Tiene unos salones muy hermosos, hemos llevado clausura allí, hemos hecho un escenario y se ha quedado muy bien.

—¿Ese libro del poeta e hijo predilecto de Úbeda narra la historia de la fundación, ese es su principal contenido?

—Se titula Las bernardas, cuatro siglos de claridad franciscana en Jaén: prosas y poemas conmemorativos.ç

 Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.

—Verso y prosa, entonces.

—A la madre abadesa anterior le gustaba mucho investigar, le gustaba mucho la historia, y escribió un libro, Santa Clara y sus hijas las bernardas; cuando Ramón vio este libro dijo: —"¿Pero qué voy a escribir yo, si aquí está escrito todo?". Y la madre abadesa le dijo: —"Pero no está en poesía". Él ha hecho un libro que incluye una página en prosa, y al lado otra en poesía. Una cosa preciosa, un libro muy bonito sobre nuestra vida desde la fundación hasta ahora.  

—Antes de continuar con el programa de actos, ¿qué persiguen ustedes con la celebración de este cuarto centenario? Podrían haberlo vivido, perfectamente, en la intimidad de la clausura, y sin embargo han decidido expandirlo a la ciudad. ¿Es que quieren llamar la atención de las gentes de Jaén, hacerles saber que cuatro siglos después siguen ustedes aquí?

—Primero, para la gloria de Dios, que es para lo que nosotras estamos aquí. Segundo, que el pueblo de Jaén pueda participar del gozo que nosotras tenemos, y que nos conozcan, que nosotras rezamos por todo el mundo, pero para nosotras Jaén es una cosa muy grande, está en primera página. ¡Y hay mucha gente que todavía no nos conoce!

—¡Pues han tenido cuatro siglos para conocerlas, madre! Y eso que el torno de este convento es muy visitado, su repostería es famosa. 

—Dulces se llevan mucho, pero luego tienen mucho desconocimiento de lo que somos; hay gente que nos ve y dice "¡Mira, se ríen!", y es que somos personas normales, como todas. Es que esto [señala a las rejas del locutorio] la gente no lo entiende, pero cuando nos van conociendo un poco lo van entendiendo: esto quiere decir que nosotras tratamos de vivir no lo de ahí fuera, sino una cosa más grande, en el entorno de Dios, esa es nuestra vida, no es otra, pero para los demás, porque nosotras no venimos aquí a santificarnos, sino a que se salve la mayoría de las almas, no queremos otra cosa!

—Nos habíamos quedado en el libro de Ramón Molina Navarrete y en noviembre...

—Después, para el día de la Inmaculada (nuestra titular), en los salones tendremos un pregón que también dará Ramón, y se presentará un cartel que han hecho Lorenzo Ruiz Melgarejo (cuñado del pintor, desaparecido, David Padilla) y con diseño de Fran Murciano.

—¿Serán actos abiertos a todo el mundo?

—Claro, puede venir cualquier persona. 

—Otro inciso, madre: líneas arriba responde usted que esta comunidad ha sido siempre floreciente, de lo que hay que deducir que también ha sido boyante. ¿Y en 2026? ¿Cómo afrontan ustedes, por ejemplo, los costes de organización del centenario?

—Bueno, he pensado poner una hucha, una caja muy bien precintada, en la que diga "ayuda para el centenario", y también en el torno. Tenemos unos ahorrillos, así que si nos quedamos arruinadas este año ya empezaremos a recuperarnos el que viene. Vamos a pedir ayuda, pero también queremos afrontar los gastos; nuestro trabajo es la repostería, pero desde que nos hemos quedado tan pocas, pues...

—Diga, sor Clara Filomena.

—¡Que no tenemos brazos! Hemos tenido que quitar algunos artículos de Navidad, y ahí estamos. Este año vamos a hacer una exposición (organizada por el Obispado, para el puente de la Inmaculada) en la Plaza de Santa María, con otras comunidades de la diócesis. ¡A ver si así nos conocen más en Jaén, que nuestros dulces son más conocidos fuera que en el propio Jaén!

—Enero, el mes grande del centenario...

—El mes grande, sí. Ese será el día oficial de apertura del centenario, tendremos una misa del centenario el día de Reyes, a las cinco y media de la tarde, presidida por nuestro provincial de la provincia de la Inmaculada y queremos que sea concelebrada por varios sacerdotes; y vendrá la Coral Tuccitana de Martos.

—¿Y en febrero? Como todavía queda algún tiempo, si le parece hablamos en meses, sin concretar los días, por si hay alguna variación. 

—Sí. En los salones, Sergio Ramírez nos dará una conferencia sobre Fray Leopoldo, y otro día vendrá un grupo de Úbeda, Llama de amor viva, interpretando una obra titulada Las siete palabras, sobre las últimas palabras que dijo el Señor en la cruz. 

—¿Qué han preparado para marzo?

—El deán de la Catedral, Francisco Juan Martínez Rojas, hizo su tesis doctoral sobre nuestro fundador, y nos dará una conferencia sobre él. 

—¿Y en plena primavera?

—Ya en abril, tendremos a José Ramón Molina Hurtado, con una conferencia sobre San Juan. A finales de mes vendrá el grupo EscuchArte, con cantos a María, en la iglesia (los conciertos serán siempre en la iglesia), y de ahí, en principio, nos vamos a julio, con una conferencia de María Jesús Molina Hurtado, sobre los valores humanos en Europa. 

—Habrá que parar un poco en verano, madre: ya sabe, los calores. 

—Sí, ya en octubre vendrá el grupo Siloé con un concierto oración, y más tarde la coral de La Sentencia de Úbeda, con la obra Las cinco llagas, otro concierto oración.

—La música está muy presente en el programa...

—Sí, es que nos gusta mucho la música. 

 Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a la madre abadesa sor Clara Filomena. Foto: Esperanza Calzado.

—¿La clausura, madre? ¿El colofón al centenario, quiero decir?

—El Conservatorio 'Andrés de Vandelvira' nos ofrecerá un recital de villancicos, con sus niños y su orquesta. 

—Un mensaje a la gente de Jaén, a todas esas personas que viven a las afueras de estos muros, para que las acompañen, para que las arropen en su cuarto centenario. 

—Yo invitaría a las gentes de Jaén a que si no nos conocen, que se acerquen a alguno de los actos que vamos a celebrar, para que sepan que somos parte de ellos, que somos del pueblo de Jaén aunque no nos vean físicamente, para que sepan que estamos aquí, que los queremos. 

VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS: ESPERANZA CALZADO

He visto un error

Únete a nuestro boletín

COMENTARIOS


COMENTA CON FACEBOOK