
Cristóbal Orihuela: "Me he doctorado en jaenerismo"
En sus cuarteles de invierno de la calle San Andrés (una noble y hermosa casona frontera a la Santa Capilla) vive Cristóbal Gabriel Orihuela Mingorance (Jaén, 1963). Carnavalero, escultor, pintor, empresario, hombre de teatro..., un nombre propio de la cultura de aquí para el Zoom de este primer domingo de septiembre.
—¿Siempre ha vivido usted en este antiquísimo caserón vinculado a la casa noble dieciochesca de Melgarejo, Cristóbal?
—No, yo viví hasta los catorce años en la calle Bazo, en el número 9; luego nos mudamos a la calle Compañía, muchos años, y en el 89 me vine a vivir aquí. Esta casa ha sido siempre familiar, a mí me viene de mi abuelo.
—¿Entonces no es usted descendiente de los marqueses, no es la oveja negra de su familia?
—Qué va, qué va, no, no. El marqués de Melgarejo forma parte de los anteriores propietarios de esta casa, supongo que en 1800 o por ahí, no tenemos más referencias de propietarios de esta casa, parece ser que hubo un incendio y hasta 1648 no podemos profundizar más. Lo mas antiguo de la casa es una pluma que viene del raudal de la M agdalena, eso nos da idea de que puede ser muy antigua. Pero si hablamos de la casa, se llevaría la entrevista entera.
—Alguien apegado a los escenarios, como usted, valorará mucho habitar cotidianamente un escenario como este, ¡no me diga que no!
—Claro, hay genrte que dice que es una suerte que haya caído en mis manos. Mi hermano Andrés y yo nos opusimos a una inmobiliaria de Jaén que quería hacer un bloque de pisos aquí, nos opusimos rotundamente. Aquí teníamos cada uno nuestros estudios de pintura (yo empecé pintando, como mi hermano Andrés y mi hermana Catalina).
—Vamos, que la ha disfrutado y sigue haciéndolo.
—Sí, sí.

—¿Cómo se vive en una casa palacio jaenera?
—Es muy especial, y además tiene mucha magia: casi toda mi producción teatral la he hecho aquí, no hay rincón de esta casa donde no haya hecho un Lagarto, yo soy el chico de los Lagartos.
—Es que ha hecho muchas cosas.
—Hoy día, a mis sesenta y tres años, no me creo las cosas que he hecho. Ha ido viniendo una cosa sobre la otra, pero he sido siempre un aprendiz (soy Géminis, y con ascendente en Géminis, que dicen que somos aprendices). No he parado de aprender, en mi casa no ha entrado un electricista ni un fontanero, todo lo he hecho yo, lo he aprendido sin saber, y en el teatro me ha pasado igual.
—No sea tan modesto, Cristóbal, no presuma de autodidacta, que usted estudió.
—Soy técnico en diseño y edificacion de obra por la Escuela de Arte de jaén, lo que es un decorador, y lo enfoqué hacia la escenografía.
—¿Dónde quedó la pintura, aquella vocación familiar, inicial?
—Este cuadro [enseña una obra que tiene en casa] fue el culpable de que yo dejara la pintura. Lo hice con catorce años. Mi hermano era un genio, en mi familia siempre ha habido muchos pintores: mi tío Luis, que fue discípulo de Cerezo, incluso pintó un cuadro desde su estudio del Camarín.
—¿Por qué ese cuadro le hizo dejar la pintura? Si me acepta el juicio, modestamente, no está nada mal.
—Porque me sentí capaz, vi que era capaz de hacerlo: todo lo que me he propuesto lo he hecho, y pasé página, me dediqué a otras cosas.
—Al Carnaval, entre otras.
—Sí, de hecho esta casa también fue un ateneo de cultura popular, Acebuche.
—Allá por los 80...
—Finales de los 70 y principios de los 80, sí, por mediacion de mi hermano. A raíz de eso me metí yo también en Acebuche y todo fue encaminado hacia el teatro, y hacia el Carnaval. Surgió un viaje a Madrid, vi el Carnaval de Madrid y vine cargado de ideas. Pero yo quería, sobre todo, vincular la leyenda del Lagarto (que me contó mi abuela) al Carnaval de Jaén, y cuando vine vi las imágenes claras de cómo hacer un Carnaval en Jaén y vincularlo a la leyenda del Lagarto: el primer Carnaval democratico de Jaén.

—En este punto de la entrevista, señor Orihuela, surge con naturalidad la figura de sus abuelos maternos...
—Mi abuelo me influyó mucho, una persona sensible que me metió en el mundo cultural y en la tradición, como la Semana Santa, que me ha aportado mucho.
—Su abuela...
—Mi abuela fue la que me contó la leyenda del Lagarto de Jaén; cuando me la contó, yo estaba deseando hacer un monstruo para asustar a mis vecinillos, y eso se quedo ahí, en mi imaginación, fue un chute de energía que se quedo ahi, y cuando surgió aquel viaje a Madrid resurgió todo. Veía una Semana Santa en Jaén muy encorsetada en el pasado, en lo clásico, y veía que el Carnaval equilibraba esa situación, así que me he doctorado en jaenerismo, al mezclar toda esa tradición de la Semana Santa y el Carnaval, gracias a mis abuelos, a su transmisión, que ha sido básica para mí.
—Un jaenero embajador de su tierra, ¿no?
—A lo mejor suena pedante, pero con mi empresa de teatro, Creativos Imprevisible, he sido embajador de Jaén en Europa, y en la Península, Ceuta y Melilla, Portugal...
—¿Se podría decir que su vida ha sido el teatro?
—Más que el teatro, el teatro de calle.

—¿Satisfecho con su trayectoria?
—Yo me siento un privilegiado en todos los aspectos, he tenido una familia que me ha aportado muchísimo culturalmente y en general, los tres hermanos hemos salido sensibles, mi hija también pinta...
—Y después de tanto ir de acá para allá, Cristóbal, a día de hoy está usted en la reserva, en los cuarteles de invierno.
—Prejubilado, soy pensionista.
—Alguien que ha tenido tanta actividad a lo largo y ancho de su aventura vital, ¿cómo lleva esta etapa? ¿Quizá se ha contagiado de la calma de esta casa, de sus patios, de sus silencios, y hace vida contemplativa en ella?
—He tenido tanta actividad, mi vida ha sido tan frenética, de taquicardia, de cuenta atrás continuamente... El estrés me hizo caer enfermo, pero lo superé. Ahora valoro la placidez, la tranquilidad, la meditación, lo espiritual. Gracias a lo que leí en esos años he vuelto a eso, a la espiritualidad. Y gracias a eso hoy día tengo una visión muy reposada de las cosas, de lo que he hecho.
—En las redes sociales sí es muy activo...
—Sí, mi hoybby ahora es ese, mostrar mis vídeos, todo lo que he hecho, compartirlo con la gente. Y una vida tranquila y sosegada, disfrutando del momento, de mis hijos, con mi mujer.

VÍDEO Y FOTOS: ESPERANZA CALZADO
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