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"No acepto encargos ni pinto por ánimo de lucro, sino por amor al arte"

"No acepto encargos ni pinto por ánimo de lucro, sino por amor al arte"

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858

La memoria visual de Francisco Valenzuela Ramírez (Jaén, 1954) es un auténtico museo de fincas rústicas y urbanas de aquí, construido a fuerza de años y años traduciendo sobre el papel (primero) y la pantalla (después) ortofotos y datos. Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño por la antigua Escuela de Artes y Oficios, delineante, durante décadas, en el departamento de Cartografía Catastral del Ministerio de Hacienda y pintor vocacional, hoy repasa su aventura vital y profesional para los lectores de Lacontradejaén. 

—Por sus ojos han pasado todas las casas, pisos, caserías y locales comerciales de todo Jaén pero usted, Francisco, ¿de qué Jaén proviene, en qué barrio abrió sus ojos al mundo?

—De la calle San Clemente, de la calle Astorga (ese callejón que sube de la calle San Clemente). Luego viví en la Reja de la Capilla y ahora sigo estando en el barrio de San Ildefonso.

—En la calle Astorga, precisamente, nació (en 1932) un gran pintor jiennense, Juan Antonio Guirado.

—Mi familia era humilde y vivíamos ahí de alquiler, sí. 

—Y en Jaén sigue Francisco Valenzuela, ¿nunca se le pasó por la cabeza cambiar de aires?

—No: cuando saqué las oposiciones de delineante de Hacienda en 1985 (estuve antes cuatro años contratado) había ciento setenta plazas para 3.600 presentados, o algo así. Cogí Jaén, Granada y Córdoba, pero como saqué el número diez pude quedarme en Jaén. 

—Delineante de profesión, aunque no su pasión...

—El dibujo técnico es lo que me ha dado sostén pero claro, al matricularme en la Escuela de Artes... En el Bachillerato de Artes ya me decían Fausto Olivares y Miguel Ayala (que estaban por allí) que yo tenía una línea de arte, de dibujo sobre todo.

—¿Le venía de familia, o hasta que llego Paco no había habido artista plástico alguno en su árbol genealógico?

—Mi padre tenía buena mano, hacía dibujos, sí. Me viene un poco de mi padre. 

—¿En qué época pasó por Artes y Oficios?

—En el 71, allí estaba (como digo) Fausto Olivares, que me ayudó muchísimo; Enrique Barrios, y de Modelado estaba Damián Rodríguez Callejón y también Antonio Moyano. 

—Una experiencia muy enriquecedora para usted, ¿verdad?

—Fantástica. 

—¿Ahí concluyó su proceso formativo?

—Terminé y más tarde me matriculé en Ingeniería Técnica, pero lo dejé, lo corté cuando se convocaron las oposiciones de Hacienda. Aprobé y me he jubilado con sesenta y seis años y medio. 

—Antes de llegar al capítulo de la jubilación, señor Valenzuela, recuerde, evoque sus primeros pasos profesionales. 

—Cuando me matriculé en la Escuela de Artes, ya trabajaba con el arquitecto Francisco Moral Moral (el hijo del escultor Manuel Moral, de Torredelcampo); luego entré en Hacienda como delineante, en el 81, con un contrato mientras seguía en el estudio de arquitectura, y cuando aprobé me mandaron directamente al Servicio Técnico del Catastro. Con el paso del tiempo vino la informática: yo soy pionero en Hacienda...

 Entrevista a Francisco Valenzuela Ramírez. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a Francisco Valenzuela Ramírez. Foto: Esperanza Calzado.

—¿De qué? Cuente, cuente...

—Del primer PC que hubo en toda Hacienda; sí había terminales, pero aquel ordenador, aquel PC creo que tenía cuarenta megas de disco duro, que entonces eso era lo más. Eso me gustó bastante, me fui a Madrid con otros compañeros, desarrollamos allí (con otros compañeros) cursos de topografía y cartografía, y con el tiempo convocaron las plazas de la sección de Cartografía y las superé, con una serie de requisitos y méritos. Seguí con la informática, y hasta colgamos toda la cartografía catastral en la sede electrónica del Catastro, que ahora se utiliza muchísimo. 

—Líneas arriba ha dicho que se jubiló a los sesenta y seis años y medio, ¿por qué? ¿Tan a gusto estaba en su trabajo que aguantó un año y pico más al pie del cañón, y más tomando en cuenta que seguramente se podía haber retirado antes?

—Me podía haber jubilado a los sesenta, pero he tenido mucha suerte en la vida.

—¿Qué quiere decir, a qué se refiere?

—Al compañerismo: los mejores del mundo, tanto en el estudio de arquitectura como en el Catastro. 

—¿Cuántas casas, bloques de pisos, locales comerciales, garajes, caserías, cortijos... guarda en su memoria, Francisco? Casi cuatro décadas de dedicación profesional le habrán hecho acumular un ingente archivo visual.

—Claro, fincas rústicas y urbanas; una labor que me ha gustado mucho. 

—¿Satisfecho de su vida laboral, o ahora que peina canas ha pensado alguna vez que debería haberse dedicado a otra cosa, para sentirse realizado?

—Muy satisfecho, ya digo que me jubilé a los sesenta y seis años y medio pudiendo haberlo hecho seis años antes. Pero ahora estoy rebelde.

—¿Rebelde? ¿Pero con causa?

—Ahora trabajo a espatulazo limpio, porque mi vida laboral ha sido muy perfeccionista, todo lleno de normas y escalas. Ahora quiero sentirme libre, no acepto encargo, no pinto por ánimo de lucro, sino por amor al arte. 

—Vamos, que fue jubilarse y coger el pincel, retomar su pasión creativa.

—Ahora estoy desarrollando esa pasión, sí.

—Hace unos años quedó usted finalista en los premios de pintura BBVA-Muface, y este mismo año, estos días, cuelga una obra en las salas del Museo 'Cerezo Moreno' de Villatorres, en cuyo concurso internacional ha sido también seleccionado. Poco a poco va construyendo un currículo artístico notable.  

—Sí, así me di un a conocer un poco, y en 2014 fue cuando empecé más fuerte. 

—¿Qué técnicas presiden su trayectoria?

—Primero el dibujo técnico, luego la plumilla (ya tengo bastantes cosas hechas con temas de Jaén) y después pasé a la pintura acrílica, he manejado el realismo, el surrealismo, la abstracción... He hecho también carteles anunciadores y logotipos. Eso es lo que quiero, hacer lo que me gusta y disfrutar. ¡Me he soltado!

—Francisco, si se le busca en este estudio frontero a la Plaza de las Pastiras y no se le encuentra aquí, ¿dónde hay que buscarlo? ¿Qué hace cuando no pinta?

—En mi casa, o en el Bulé, el restaurante de mi amigo donde tengo una exposición permanente. 

 Entrevista a Francisco Valenzuela Ramírez. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a Francisco Valenzuela Ramírez. Foto: Esperanza Calzado.

—En plena feria de San Lucas, ¿si se le busca en el ferial...?

—[Ríe] Me casé, tengo tres hijos y cinco nietos, una labor que me da bastante que hacer, pero claro, la combino. Me gusta el fútbol, el tenis... Soy muy deportista, tengo los meniscos rotos de tanto deporte. Y hago mucha natación. 

—Antes de terminar, estos días Jaén ha perdido a otro de sus pintores más celebrados, Blas Cabrera Rosa. Eran ustedes buenos amigos, ¿ha sentido mucho su marcha?

—Mucho, además estuve con él en la UCI cuando ya estaba irreversible. Lo he sentido mucho. 

—Unos llegan y otros se van, dicen que es ley de vida. ¿Y Francisco Valenzuela? ¿Tiene sucesor en esto de la creación artística?

—Tengo un nieto que pinta muy bien, muy bien, dibuja muy bien, pero parece ser que no tiene esa vocación muy definida. Últimamente parece que tiene claro que se va a matricular en la Escuela de Arte 'José Nogué'.

—Como hizo usted, y el abuelo tan contento.

—Claro que sí. 

VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS: ESPERANZA CALZADO

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