
"Hay que parar los pies a los fondos de inversión que dificultan el acceso a la vivienda”
Martín Lorenzo Paredes Aparicio (Jaén, 1975) es uno de los rostros más conocidos de la cultura jiennense. Escritor de poesía consagrado, publicó Cuentos para un destierro digno (Ediciones Amaniel) hace un trimestre y se muestra muy satisfecho con la acogida que ha tenido. En Paredes conviven el autor, el autónomo que durante 20 años estuvo al frente de la inmobiliaria Paredes Gestión Inmobiliaria y el representante vecinal que ha dado un nuevo impulso a San Juan liderando la asociación Torre del Concejo.
Hombre de letras, pero también de números, Martín Paredes visita la sede de Faecta para hablar con este diario de los sueños que le gustaría ver cumplidos en el Santo Reino. Uno de los que más le ilusiona es que el casco histórico tenga su propia facultad, y lanza un llamamiento a la Universidad de Jaén.
—¿Cómo surgió la idea de Cuentos para un destierro digno?
—No quería sacar un libro este año, porque en 2025 ya publiqué el poemario Vivir en tu invierno. Pero salió muy bien, tuvo bastantes ventas y buenas críticas más allá del ámbito local. Entonces mi editor me preguntó si tenía algo. Le dije que tenía una serie de cuentos y relatos, casi todos publicados en prensa; algunos, no. Le pasé el manuscrito, le gustó y se realizó un análisis literario en el que se sugerían ciertos retoques. Al final, tras aceptar algunas propuestas y mantener otras, salió el libro. Como digo, no quería publicar algo tan seguido para no cansar a la gente. Además, me gusta parar para que otros compañeros publiquen sus obras.
—¿Le resulta natural el salto a la narrativa desde la poesía?
—Para mí es natural, porque he leído mucho. Además, los artículos en prensa me ayudan. Lo que ocurre es que mi narrativa no es llana, es más poética, una prosa que busca la estética. Hay mucha digresión, descripción y reflexión, y poca acción. No es una narrativa al uso.
—De lo que le han comentado del libro, ¿qué le ha sorprendido más?
—En primer lugar, las críticas literarias en prensa, como en Cruz y Raya, lo comparan con cuentistas consolidados de la narrativa nacional. También han señalado que es un libro muy feminista, con cierto realismo mágico andaluz. Además, destacan su construcción estética.

—Tiene varios libros de poesía y dos de relatos. ¿Se plantea escribir una novela?
—Tengo diez capítulos de una novela, pero quiero darle un final diferente. Es cierto que esos capítulos podrían convertirse en relatos. Estoy en ese proceso de aprendizaje: la construcción de diálogos, el perfil psicológico de los personajes... No sé aún si estoy preparado, pero ahí están, en barbecho.
Lo que sí tengo es un poemario que aún no quiero publicar. El informe literario es muy positivo. La editorial cuenta con poetas y filólogos muy cualificados y confío mucho en sus opiniones, tanto cuando son positivas como cuando no lo son. Han llegado a decir que es lo mejor que les he entregado, pero prefiero esperar.
—Le preguntaba por la novela porque hay escritores muy buenos que sienten respeto por el género. Una historia más larga implica mayor dificultad.
—Sí, en mi caso ocurre lo que dicen los maestros: “Métele más contenido a la novela”. Es lo que más me cuesta. Los diálogos, por ejemplo, deben tener sentido y profundidad. Hay autores como Javier Marías o Antonio Muñoz Molina que se apoyan mucho en la descripción y el monólogo reflexivo, con menos diálogo.
—Hay mucha filosofía en la novela, ¿no?
—Sí. Los buenos novelistas, como los poetas, son grandes filósofos.
"MI PADRE HA SIDO EL MEJOR COMERCIAL DE JAÉN"
—Y de las letras a la vida profesional. Usted tuvo una inmobiliaria durante años. ¿Cómo llegó a ese ámbito?
—A través de mi padre, que ha sido el mejor comercial y negociador de Jaén. Está jubilado y tiene 81 años. Nosotros teníamos una tienda de alimentación de barrio, donde trabajamos todos los hermanos. Mis padres se sacrificaron mucho. Estudiábamos, pero también trabajábamos. Yo, por ejemplo, hacía los exámenes de Derecho de forma oral porque no podía asistir a clase o dejar sola a mi madre.
Mi padre era representante y se le daban muy bien los negocios. Así decidimos montar una inmobiliaria. Durante un año y medio compaginamos ambos negocios hasta que la inmobiliaria funcionó y dejamos la tienda. Mi madre pudo descansar tras veinte años criando a cinco hijos. Somos una familia acostumbrada a trabajar y a estudiar.
—¿Cómo está actualmente el mercado de la vivienda en Jaén?
—Supuestamente es accesible, pero hay una realidad clara: los poderes del Estado deben intervenir en la vivienda. Debe haber un gran pacto. El derecho constitucional a la vivienda no se está cumpliendo. Tengo dudas de si mis hijas podrán acceder a una vivienda. Hay que respetar que es un negocio, pero también que es un derecho.
—¿Se refiere a establecer límites de precios?
—Sí, fijar ciertos topes. Eso no significa ser comunista. El Estado puede regular el mercado. Si no se hace, puede haber muchas víctimas, como los desahucios.
—O grandes propietarios frente a personas sin vivienda.
—Exacto. Un pequeño propietario con tres o cuatro viviendas no es un gran tenedor. El problema está en los grandes fondos de inversión, que compran barato y venden caro. A ellos hay que ponerles límites. Pero también hay que garantizar seguridad a los pequeños propietarios.

—¿En qué zonas de Jaén es más accesible la vivienda?
—En el casco antiguo: San Juan, La Magdalena o La Glorieta. También hay opciones en el centro, como en San Ildefonso, en edificios antiguos sin ascensor que, con reformas, resultan asequibles.
"EL RETO DEL CASCO HISTÓRICO ES QUE LOS JÓVENES SE QUEDEN A VIVIR"
—Desde el movimiento vecinal, ¿detecta preocupación por la vivienda entre los jóvenes?
—Sí, mucha. Los jóvenes quieren independizarse, formar una familia o vivir solos. Tener su espacio, su casa, su vida. Ese sueño se lo están quitando.
—¿Qué le animó a presidir la asociación Torre del Concejo?
—Compré un apartamento en el casco histórico y quise implicarme. Conocía las necesidades del barrio. Me uní a la junta, a personas como Fran Castro o Mari Ángeles Barranco, y di el paso adelante. Este año hay elecciones y sería positivo que entrara gente nueva, aunque seguiré al frente de la candidatura.
—Entrevisté a Graciela Robles, de la junta directiva, y me contó grandes proyectos en términos de turismo. ¿Cuál es el principal reto para San Juan y el casco histórico?
—Que la gente quiera vivir allí. Hace falta vivienda asequible y aparcamientos. La Universidad de Jaén debe implicarse más. Sería clave una residencia o incluso una facultad. Eso daría vida al barrio. Hace falta una transformación integral que dignifique el casco histórico.
—Cerramos volviendo al inicio, a la cultura. Hace poco le leí en redes un alegato para que la gente compre libros de escritores de Jaén y no fuese, en sus palabras, "a caballo ganador". ¿Está la creatividad jiennense infravalorada?
—Totalmente. Y lo digo con todos mis respetos: me encanta David Uclés. He leído La península de las casas vacías; aún no he empezado con La ciudad de las luces muertas. Me da mucha alegría que un chaval jiennense triunfe, pero siento que los políticos apuestan por el escritor cuando se ha consagrado. ¿Por qué los políticos de aquí, y no hablo de mí, no apuestan por escritores de aquí? Hay que promocionarlos. Se trata de que tus propios gobernantes te lean. E insisto, no lo digo por mí, que me he sentido respaldado. Creo que hace falta un punto de más apoyo. Hay gente muy buena en Jaén.

Fotos y vídeo: Fran Cano.
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