
"En un futuro lejano me gustaría enseñar a otros a ser barberos"
La juventud de José Aguayo Valero (Jaén, 2003) es directamente proporcional a su madurez, que evidencia nada más abrir su boca y, sobre todo, al frente de su propio negocio en pleno Bulevar de Jaén, donde se mueve como pez en el agua.
Barbero vocacional, hoy recibe en su establecimiento (Aguayo Barber) a Lacontradejaén para arreglar, a base de palabras, una entrevista sin un pelo de desperdicio.
—Tan joven y tan viejo, que diría Sabina, señor Aguayo: con veintidós años y ya al frente de su propio negocio. Eso es un paso importante.
—Lo di con veinte años, sí, llevo ya dos años aquí.
—Y eso que hay quien dice que no son los mejores tiempos para ser autónomo.
—La verdad es que sí, pero era mi sueño y lo pude cumplir, gracias a mis padres, con su ayuda. Monté este negocio y me va bastante bien, en una buena zona y con muy buena gente que vive por aquí. Con constancia, trabajo y poco a poco, voy hacia arriba.

—Arrepentido, para nada...
—No, no, estoy haciendo lo que me gusta desde hace muchos años, ya digo que este era mi sueño.
—Habla de ello como de una vocación.
—Sí, sí, lo es.
—¿Que le viene de familia, tal vez?
—No, soy el primero, y también de los primeros autónomos de mi familia. Era algo que de siempre me gustaba, desde pequeño. Eso de que los clientes salgan contentos gracias a mí, me sube la autoestima. Me siento muy a gusto con mi trabajo.
—Un oficio con mucha competencia, se habrá tenido que preparar bien para destacar, ¿no?
—Yo empecé de cero, sin saber coger una máquina o unas tijeras, pero sabía que me gustaba y poco a poco, con esfuerzo, fui mejorando; estuve diez meses en Carla Piu School, y ya en la barbería, a los diez meses, me fui a Granada, a Blesson School, dos personas muy buenas en el sector, de los mejores de España. Hice un intensivo con ellos y aprendí cosas más complejas.

—¿Jamás pensó en dedicarse a otra cosa, José?
—Tenía claro desde muy jovencillo que quería ser barbero.
—Barbero: ¿no le gusta más peluquero, estilista, 'hairdresser'?
—Yo soy barbero clásico, el de toda la vida.
—Un barbero clásico a cuyo local acuden gentes... ¿de qué edades? ¿Clásicos también?
—Aquí tengo desde pequeños hasta mayores, de cinco años hasta sesenta y cinco más o menos.
—Su 'menú, entonces, será amplio para contentar gustos tan dispares...
—Claro, lo que me pide una persona de sesenta y cinco no tiene nada que ver con lo que me pide una de quince, por eso hay que estar preparados, formarse para atender a cualquiera que entre por esa puerta.
—¿Esa puerta se abre y cierra con frecuencia, o hay temporadas en las que 'la gente no se corta un pelo'?
—Hay de todo, enero es una cuesta abajo después de la Navidad, pero siempre hay trabajo, los hombres no son como antes, no pasa tanto tiempo sin que vengan a arreglarse su degradado, su corte, se quieren ver más limpios... Ese es el 'maquillaje' de los hombres.

—¿Y las mujeres? ¿Aguayo Barber no peina a señoras, o al menos no es unisex?
—Probé pero no me convence, no me llena.
—¿Pasa mucho tiempo aquí, entre espejos y tijeras?
—De lunes a viernes, mañana y tarde; al principio abría también los sábados, pero pude permitirme cerrar el sábado y tenr un poco tiempo mas para mí.
—Le gusta salir, divertirse, cambiar de aires, dejar de ver cabezas...
—Sí, pero al negocio hay que dedicarle horas, y si quieres ganar más tienes que trabajar más.
—Hablando de optimizar el negocio y ya que se dedica exclusivamente al pelo de los hombres: ¿tienen ellos sus épocas, sus momentos de mayor frecuencia en visitar la barbería?
—Todo lo que sean fiestas, como Navidad, Semana Santa y el verano también, para las vacaciones, cuando la gente sale mucho a la calle.
—Tiene un cliente, que habrá concertado cita y llevará prisa. Una última pregunta, antes de que no tenga usted palabras nada más que para él. ¿Le gustaría ampliar el negocio, expandirse, o 'Virgencita, que me quede como estoy'?
—Sí, sí, en un futuro me gustaría ser profesor, abrir una academia, pero en un futuro lejano. Quiero ser profesor de barbería, enseñarle a otra gente. Pero cada cosa a su tiempo.

VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS: ESPERANZA CALZADO
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