
"Me regalaron una cámara en la comunión y desde ese día no he parado"
Químico de formación, a Ricardo Armenteros Serrano (Jaén, 1999) es fácil imaginárselo entre tubos de ensayo, envuelto en su bata blanca y ese silencio de laboratorio que, de alguna forma, preside también su propia personalidad.
Reflexivo y pausado (como la obra de Cartier-Bresson), el nombre y los apellidos de este flamante opositor (se presentó a examen el pasado sábado) tienen ya un hueco importante en su tierra de la mano de la fotografía cofrade, donde su firma brilla con luz propia en carteles y portadas de revistas y boletines.
—Hace calor, Ricardo, pero aquí, a la vera de la Virgen Milagrosa que don Cándido Carpio colocó en la plazoleta de San Félix de Cantalicio en 1953, se está en la gloria. Un barrio este, el de la Alcantarilla, que no le es ajeno,¿verdad?
—De toda la vida, mi familia ha vivido siempre ha vivido en el barrio, además muy cerquita de aquí, en Adarves Bajos.
—Y esta parroquia, San Eufrasio, tan cofrade ella y sede de la última cofradía que se ha incorporado a la Semana Santa de Jaén; una hermandad, po cierto, muy especial para usted.
—Sí, la Hermandad de la Sentencia, una cofradía a la que tengo mucho cariño: es mi cofradía. Para mí es la principal.

—¿Desde cuándo es un hombre a una cámara abrazado?
—En el año 2009 hice la primera comunión, me regalaron una cámara y a partir de entonces empecé a sacar paisajes, retratos, personas; recogía todo tipo de detalles pero, como me gustaba mucho la Semana Santa, empecé a centrarme en ese tema.
—Y como Giménez de la Linde, Montalvo, los Pez, Rosselló, Ortega, Romero-Ávila..., que pusieron al servicio de la Pasión (con mayúsculas) su pasión particular, en lugar de dar pregones, vestir imágenes o bordar mantos, su aportación a las cofradías es esta: la fotografía.
—Sí, así empecé y hasta hoy.
—Lo saco de la foto, Ricardo, y de la procesión pasamos a la profesión. ¿Cómo es su vida cuando no tiene el ojo en el objetivo?
—Estudiar: el sábado me presenté a unas oposiciones, en un futuro me gustaría quedarme en Jaén.
—¡Pare, pare! A ver, ha estudiado...
—Química, terminé hace cinco años.
—Y quiere ser profesor, claro.
—Sí, hice un máster en Madrid, me vine aquí y he estado un año y medio preparando oposiciones.

—Un opositor muy callejero, ¿no? En Semana Santa se le vio todos los días cámara en ristre, y en el Corpus y en la procesión de la Virgen de la Capilla, y estos días en el Puente de la Sierra, en plena romería. La imagen del opositor es precisamente todo lo contrario, siempre con los codos en la mesa, viendo la luz del día a través de la ventana.
—Tengo un método bastante estricto, compagino muy bien los estudios y la fotografía.
—Al margen de la fotografía, ¿tiene actividad cofrade, es miembro de alguna junta de gobierno?
—Todo se vincula a la fotografía, aunque estuve una temporada en el grupo joven del Gran Poder. Por desgracia ese grupo joven ya desapareció, y me he quedado con la fotografía, es a lo que más me dedico.
—Se dedica y, por cierto, con éxito estos últimos años: ha firmado carteles y portadas de postín.
—No me quejo, la verdad, sobre todo los años 2025 y 2026 han sido ascendentes, de manera exponencial. Me sorprendo yo mismo de todo lo que he conseguido.
—A lo mejor ni se le pasaba por la cabeza que su nombre figurase al pie de un cartel cuando empezó en esto, lo hacía usted por puro amor al arte...
—No, no, yo quería hacer carteles.
—¿Y ha conseguido los que quería, o le queda alguna asignatura pendiente?
—Todavía me faltan algunos de ellos.
—Pero, Ricardo, ¿qué debe tener un buen cartel de Semana Santa o de Gloria?
—Un buen cartel debe tener ambiente, que se vea la cofradía en la calle y que se vea bien el paso, de misterio o de palio. Pero sobre todo el ambiente, la gente, nazarenos, el barrio...
—Contexto, más que primeros planos, quizá.
—He sacado varios primeros planos, pero soy más de cartel general, de ambiente, en la calle, que se vea que está en la calle.

—Químico, opositor... ¿Nunca se ha planteado esto de la fotografía como una posible salida laboral? Muchos de los grandes nombres de la mitología fotográfica cofrade de Jaén fueron profesionales del sector.
—Qué va, nunca lo he pensado, he estado centrado en estudiar y tener un buen trabajo al final, aunque podría ser un plan b asociarme con algn fotografo, ayudarle. Pero no, no me lo he planteado nunca.
—'Un poner': ahora resulta que aprueba las oposiciones, pero lo mandan a Almendralejo, por decir un lugar.
—Muy sencillo: si voy a Almendralejo, voy a ver lo que es Almendralejo, y cuando me tenga que venir en vacaciones me vengo y sigo haciendo fotos en Semana Santa, en la Virgen de la Capilla...
—La pregunta, realmente, iba por ahí, por su apego al Santo Reino y sus tradiciones. ¿Se apañaría bien lejos de su Alcantarilla de su alma, o entraría la nostalgia en sus fotos?
—lTambén dependería de donde me fuese, pero mi objetivo es vivir en Jaén.
—Ricardo Armenteros es una persona joven, pero con una trayectoria más que consolidada y reconocida ya en este mundillo. ¿Qué le aconseja a quien, como usted, aspira a leer su nombre (aunque sea en letras chiquitillas) en los escaparates?
—Que tenga mucha paciencia, que practique mucho con la cámara (yo practico mucho aunque no lo parezca); no solo es hacer fotos de Semana Santa, sino de cualquier cosa. Hacer fotos sin más, a contraluz, con mucha luz, con poca luz, practicar con las luces y las sombras... Y que tenga personalidad en sus fotos.
—La personalidad, esa conquista de la que escribió Ballanche. Pero, ¿cómo se consigue eso?
—Al principio se puede inspirar en otros fotógrafos, pero hay que tener identidad y formarse en la medida que pueda, viendo vídeos, yendo a la 'José Nogué', a cursos de fotografía.
—Usted lo ha hecho...
—Mlguno he hecho, sí.

—¿Con respecto al resto de compañeros? A veces se ven codazos a las puertas de las sedes canónicas.
—Que respete a los compañeros. Hoy en día, con los móviles y las pértigas, cuesta mucho hacer fotos, pero que tenga siempre su espacio y, sobre todo, que se sepa mover, que si va a una procesión sepa coger puntos claves.
—¡Las pértigas! Ha sido usted quien ha sacado el espinoso asunto, Ricardo. ¿A favor o en contra? Hay quien pide incluso que se prohíban, fíjese, en pleno siglo XXI.
—Yo siempre que veo gente con pértigas intento dejarles hueco para que ellos trabajen, y hacerme yo mi hueco, aunque en esto de las pértigas no voy a entrar.
—¿Pero a usted le han estropeado alguna foto? ¿O no es para tanto?
—Muchas, pero es lo que hay, están en la calle. Y al final, con una buena edición, las pértigas se pueden quitar.
VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS: ESPERANZA CALZADO
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