Seis años del confinamiento: el día en que Jaén se encerró en casa

El estado de alarma marcó el inicio de una pandemia que dejó 1.707 fallecidos en la provincia y miles de historias de lucha, pérdida y aprendizaje colectivo
Hay días que quedan grabados para siempre en la memoria colectiva. El 14 de marzo de 2020 es uno de ellos. Aquella tarde, España entró en estado de alarma y, con él, comenzó una etapa que cambiaría la vida cotidiana de millones de personas.
Al siguiente, tal día como hoy de hace seis años llegó el silencio. Las calles quedaron vacías, los bares cerraron sus puertas, los colegios apagaron las luces y la provincia de Jaén —como todo el país— se encerró en casa.
Pero aquel día también dejó una noticia que anticipaba la dimensión de lo que estaba por venir: la primera muerte asociada al coronavirus en la provincia.
Ocurrió en el Hospital Alto Guadalquivir de Andújar. Era un hombre de 89 años, con patologías previas. Su fallecimiento coincidía con los primeros momentos de expansión del virus en Andalucía, donde ya se contabilizaban 376 contagios y cinco fallecimientos, uno de ellos en Andújar. En Jaén, los positivos confirmados ascendían entonces a 38.
Han pasado seis años desde entonces y muchas de aquellas cifras que cada día abrían informativos y ocupaban portadas parecen ahora lejanas. Durante meses, los datos se convirtieron en una especie de parte de guerra sanitario que marcaba el ritmo de la vida cotidiana.
En la provincia de Jaén, la pandemia dejó finalmente 1.707 fallecidos y provocó 8.194 hospitalizaciones hasta octubre de 2023, cuando se dejó de ofrecer el parte sanitario semanal —que durante los primeros meses fue diario— sobre la evolución de la Covid-19.
Las unidades de cuidados intensivos de los hospitales jiennenses vivieron momentos especialmente duros. 576 pacientes pasaron por las UCI, muchos de ellos luchando por respirar. Algunos no lograron salir.
Detrás de cada cifra hubo una historia, una familia, una despedida imposible o un esfuerzo heroico en los pasillos de los hospitales.
Seis años después, muchas cosas han vuelto a parecerse a la vida de antes. Las calles están llenas, los bares vuelven a ser punto de encuentro y los abrazos ya no generan miedo.
Pero algo cambió.
Hoy nadie se sorprende al ver dispensadores de gel hidroalcohólico en la entrada de un comercio. Lavarse las manos con frecuencia se ha convertido en un gesto automático. Las mascarillas, que durante meses fueron obligatorias, siguen apareciendo cada invierno cuando aumentan los contagios o alguien quiere protegerse.
También cambió nuestra forma de trabajar y comunicarnos. Las reuniones telemáticas, que antes parecían una rareza, forman hoy parte de la rutina de muchas empresas, administraciones y centros educativos.
La pandemia dejó también una nueva conciencia sobre la fragilidad de lo cotidiano: la importancia de la salud pública, el valor del sistema sanitario y la certeza de que, en cuestión de días, todo puede cambiar.Quedarán para siempre las imágenes de aquellos meses: las calles desiertas, los aplausos de las ocho de la tarde desde los balcones, los sanitarios exhaustos, las videollamadas con familiares o las colas silenciosas frente a los supermercados.
Fueron semanas de miedo e incertidumbre, pero también de solidaridad, paciencia y resistencia colectiva.
Seis años después, la vida sigue. Pero cada 14 y 15 de marzo vuelve inevitablemente el recuerdo de aquellos días en los que el mundo se detuvo y la provincia de Jaén aprendió, casi sin darse cuenta, a vivir de otra manera.
Únete a nuestro boletín

