"Siempre he concebido la música como un medio de salvación"

Pianista y compositora, Alba Fajardo Gálvez (Huelma, 1995) ejerce la docencia musical, actúa, crea y hasta le dio tiempo a estudiar otra carrera, la de Derecho, que por ahora no ejerce. Con un disco ya en su currículo, Essenza, día a día y a golpe de tecla y tesón se construye un prestigio artístico que la lleva a ser cada vez más reclamada. Y más aplaudida.
—Huelmense de nacimiento, pero cabrileña de adopción...
—Soy de Huelma, sí, pero resido en Cabra del Santo Cristo hace nueve años.
—¡Vamos, que se fue usted con la música a otra parte!
—Me casé y me vine aquí, a Cabra, a vivir. Ya me considero también de aquí, me recibieron con los brazos abiertos, es gente supercariñosa.
—Lo que se dice tener el corazón dividido, ¿no?
—Exactamente, si me preguntan si soy de Huelma digo que sí y si me preguntan si soy de Cabra, también.
—Sin música la vida sería un error, o eso aseguró Nietzsche. ¿De dónde le viene esa vocación musical suya? ¿Es cosa de familia?
—En casa siempre nos ha gustado mucho la música. Yo me inicié en a los ocho años, con la ilusión compartida con los compañeros de cole. Hice mis pruebas, accedí a Piano, al Conservatorio 'Sebastián Valero' de Huelma, e hice los cursos elementales. Conforme vas subiendo de curso, la cosa se va complicando y muchos de aquellos amiguitos lo terminaron dejando, pero yo vi que me gustaba y seguí.
—Accedió al grado Profesional, entonces...
—Me fui al 'Ramón Garay' de Jaén, sí; hice los seis años como pude, compaginándolos con la Universidad, porque el último año de Profesional me coincidió ya con el Grado en Derecho.
—Es abogada también.
—Exactamente. La abogacía me llamaba mucho, incluso hice mis pinitos, pero tienes que tener empatía y como me centré en la mediación familiar, te llevabas muchas complicaciones a casa. Seguí con el piano, terminé el Profesional y el Superior, hice el Máster en Musicoterapia (en la Pablo Olavide de Sevilla); me formé también en cursos de Perfeccionamiento musical e Improvisación e hice además otros cursos en los que me dieron herramientas para la composición (desde pequeña siempre he tenido la ilusión de tocar mis propias obras).
—¿Qué es para usted la composición?
—Un medio de expresión muy bonito, que te da la libertad de ponerte tus propios límites, por así decirlo, y verlo todo desde tu propia sensibilidad, con tus propios ojos. Era una cosa que tenía enquistada y cuando terminé, dejé un poco el Derecho a un lado: el piano me da mucha paz, la docencia me encanta, pero la composición era una espinita que tenía clavada. Decidí seguir con mis clases, con los niños, pero sin renunciar a componer. Una vez que te metes en el mundo de la composición, es increíble, ya no puedes salir.
—Docencia..., en Cabra del Santo Cristo, ¿no es así?
—Sí, he estado también en centros oficiales en colaboración con ayuntamientos en Jaén o en Granada, y ahora en Cabra del Santo Cristo, desde 2017, cuando me vine aquí a vivir. Y en Huelma, que también me llaman mucho para actuar.
—La vinculación con su pueblo natal no se rompe.
—No, no, voy mucho y me llaman mucho.
—A estas alturas de la entrevista, el lector o la lectora ya conocen su proceso formativo, su pasión, incluso algunas de sus peripecias vitales y profesionales; ahora toca profundizar en su faceta más creativa. ¿Qué compone usted, cómo es su música, la que le nace desde la hondura?
—Yo me encasillaría en el estilo clásico romántico, que es la forma de expresar que yo tengo: un Haydn, un Chopin, un Brahms. Melodías líricas, protagonizadas por la emoción. Aunque tengo también dos obras que se salen un poco de esa temática, Raíces (en homenaje a mis raíces, un guiño a Huelma y a Cabra, con un enfoque más flamenco) y Auringis, centrada en nuestra provincia, con un toque de frescura que lo distingue de Raíces.
—Hablar con Alba Fajardo Gálvez es hacerlo con una persona que muestra equilibrio, satisfacción, seguridad.
—Es que he cumplido uno de mis sueños, que es componer, y estoy muy tranquila, sí, en el camino correcto.
—¿Qué le pide al futuro, musicalmente hablando?
—Seguir creciendo, mejorar la técnica, expresarme.
—Porque para usted la música es...
—Siempre he concebido la música como un medio de salvación, con un poder curativo enorme. Una de mis canciones, que escondí bastante tiempo al público, Reflejo, me ayudó bastante a gestionar una situación complicada que pasé, y a mis ojos es una de mis canciones más bonitas, y también de las más aceptadas por la gente. Es bonito pensar que también puede ayudar a otras personas que pasan por situaciones complicadas, y que les sirva de bálsamo.
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