El tranvía da los pasos para su encarrilamiento

La adjudicación de la explotación y los ensayos técnicos reactivan un proyecto paralizado durante 14 años y acercan su puesta en marcha definitiva
Durante 14 años, el tranvía de Jaén ha sido el símbolo más evidente de una infraestructura detenida en el tiempo. Finalizado en 2011 pero sin llegar a integrarse en el sistema de transporte urbano, su trazado de 4,7 kilómetros y diez paradas ha permanecido como una promesa incumplida. Hoy, sin embargo, ese largo paréntesis comienza a cerrarse. La adjudicación de su explotación y los avances en la fase de pruebas sitúan el proyecto en un punto de inflexión que la ciudad llevaba más de una década esperando.
El movimiento más relevante ha sido la adjudicación del contrato de operaciones por más de 13,2 millones de euros a una unión temporal de empresas formada por Ruiz y Barraqueiro. Con una duración de cuatro años, prorrogable a uno más, completa el esquema necesario para la puesta en marcha del sistema, junto a los ya existentes de mantenimiento.
Pero llegar hasta aquí no ha sido un proceso sencillo. Detrás queda la exclusión de las dos ofertas mejor valoradas por problemas administrativos que ha retrasado la resolución y prolongado la incertidumbre en torno a un proyecto históricamente marcado por los aplazamientos.
El alcalde de Jaén, Julio Millán, ha valorado el paso como "una buena noticia", aunque reconoce que llega tarde. Su prioridad ahora es evitar nuevas demoras y acelerar la entrada en funcionamiento de un sistema que considera clave para la movilidad urbana. En ese camino, ha insistido en la necesidad de colaboración con la Junta de Andalucía, especialmente para implantar transbordos que permitan conectar el tranvía con el autobús urbano y hacerlo realmente útil para la ciudadanía.
Porque el éxito del tranvía no dependerá solo de que circule, sino de cómo se integre en el conjunto del transporte público. La reordenación de líneas de autobús, la integración tarifaria en el Consorcio Metropolitano y la coordinación semafórica forman parte de un engranaje complejo que debe funcionar de manera coordinada. Sin esa visión global, la infraestructura corre el riesgo de repetir los errores del pasado.
Mientras avanzan los trámites administrativos, el sistema se somete a pruebas técnicas que evidencian su transición hacia la operatividad. Una de las más recientes ha tenido lugar en las cocheras de Vaciacostales, donde cerca de 30 bomberos y siete agentes de la Policía Local han participado en un simulacro de encarrilamiento. La prueba ha permitido ensayar, en condiciones controladas, todo el protocolo de actuación ante una incidencia: desde el aseguramiento de la zona hasta la restitución del convoy a la vía.
La concejal de Seguridad, María del Carmen Angulo, ha destacado la importancia de estos ejercicios para garantizar una respuesta eficaz y coordinada. En ellos no solo se evalúan los medios técnicos, sino también la capacidad de reacción de los equipos humanos. Según ha explicado el responsable técnico Vicente Giménez, estas simulaciones forman parte de la fase de preexplotación y continuarán incluso cuando el sistema esté en funcionamiento.
LAS CLAVES DEL CONTRATO DE OPERACIONES
El contrato de operaciones refleja, además, la complejidad del servicio que se pretende poner en marcha. Incluye no solo la conducción de los tranvías, sino también la atención al usuario, la gestión del billetaje, la seguridad, la limpieza, la vigilancia o el control del fraude, así como la coordinación del mantenimiento. Se trata, en definitiva, de garantizar un sistema completo, seguro y fiable.
Sin embargo, más allá de la dimensión técnica, el gran reto es recuperar la confianza de la ciudadanía. Durante 14 años, el tranvía ha sido percibido como un proyecto fallido, una infraestructura visible pero inactiva que ha alimentado el escepticismo. Su reactivación exige ahora demostrar que puede convertirse en una herramienta útil, capaz de mejorar la movilidad y contribuir a la dinamización urbana.
En ese sentido, la propuesta de implantar transbordos gratuitos cobra especial relevancia. No solo facilitaría los desplazamientos, sino que incentivaría el uso del transporte público y apoyaría el comercio local, reforzando la conexión entre movilidad y actividad económica.
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