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"Me gusta cantar, pero también ayudar a los cantantes jóvenes de Jaén"

Por Javier Cano -
Compartir en X @JavierC91311858
"Me gusta cantar, pero también ayudar a los cantantes jóvenes de Jaén"
El cantante jiennense, en plena actuación. Foto cedida por Juande Torres.

Hace unos años, pocos, que Juande Torres (Jaén, 1996) canta las tapas que el personal le pide para entretener el hambre, en el negocio familiar donde trabaja. Pero antes de eso, su voz saciaba más a la gente que cualquier aperitivo. Hostelero por herencia familiar (y por sensatez) pero artista sobre todas las cosas, cada vez que decide matar el gusanillo de la música en algún local jaenero, parte la pana. 

—Tuvo un momento, Juande, en el que hizo mucho ruido. Ahora, por decirlo de alguna forma, se lo toma con más calma, ¿por decisión propia, o por aquello de que honrosamente sirve el que conforme a las circunstancias sirve, como dijo alguien muy 'familiar' para usted, el mismísimo Séneca?

—Me dediqué desde los dieciocho hasta los veinticuatro años a cantar en eventos y orquestas, incluso grabé un single, pero llegó el covid en 2020 y todo se paró. Decidí que la mejor manera de tener una estabilidad económica era trabajar en el negocio familiar, y ahí estoy. 

—Un hogar hostelero el suyo.

—Efectivamente, desde que tengo uso de razón, incluso antes de yo nacer, mi padre ya era hostelero, lleva toda la vida con el negocio.

—¿Y la música? ¿Ha sido la suya una casa con buen oído?

—De la familia de mi padre, los hijos (mis primos) todos cantan. Los primos hemos salido cantantes, sí.

—Vamos, que una 'primada' en su familia no se entiende sin cantar, pero ¿de dónde les viene esa vocación, esa herencia artística?

—Bueno, me han comentado que mi abuela (por parte de padre) cantaba muy bien, pero que nunca se dedicó a eso, era muy complicado para la gente antigua.

—Han saltado una generación las facultades de su abuela, a veces pasa. ¿Cuándo tomó conciencia Juande Torres de que podía cantar no solo en la ducha, para sí mismo, sino también para hacer felices a los demás?

—De chico siempre me gustó mucho más el deporte que la música; fue en la adolescencia, con dieciséis o diecisiete años, cuando empecé a meterme un poquito más, a hacer alguna cosilla. Me gustó, empecé a formarme, a dar clases de Canto, y a los dieciocho entré en mi primera orquesta.

—¿Con quién se ha formado, quiénes han sido sus maestros?

—He estado con David Martín y con Luismi Peláez.

—¿Qué canta Juande Torres, cuáles son sus registros?

—Yo me considero un cantante bastante versátil: si tengo que cantar salsa o bachata lo canto, cualquier estilo. Pero sí es cierto que con lo que más me identifico, lo que más me hace transmitir a la gente, es el flamenco fusión. El flamenco puro lo respeto muchísimo, es muy complicado y no puedo decir que lo canto. Yo canto flamenco fusión, es donde más cómodo me siento. Pero me adapto a cualquier estilo.

—Si se formó, si decidió que gran parte de su tiempo debía dedicarlo a ello, es porque se tomó en serio la música, seguramente porque se dio cuenta de que gustaba, de que los aplausos le llovían...

—Cuando empecé a cantar (y no quiero que esto suene prepotente) empecé a gustar a la gente, a destacar un poqutio; se fijaron em mí y hasta tuve la oportunida de grabar un videoclip con Miguel Sáez, pero en esa época me di cuenta de que como pasa en todo, ¡y más en la música!, este es un mundo muy difícil, al final eres un producto y quieren sacar provecho de ti, se quieren aprovechar. Tienes que andarte con mucho ojo. Tuve un choque fuerte en esa época, pensaba que me iban a lanzar y fue al contrario, me prometieron x' 'y no se me dio.

—Suena a impacto lo que cuenta, a decepción. 

—Muy muy grande: dejé de cantar un año.

—Y eso que pasó usted por los cástines de los programas de mayor tirón...

—Sí, me presenté a La Voz, a Operación Triunfo, al Oliva Voz...

—Sin embargo, ese brillo no le cegó y recapacitó, se lo pensó mucho. ¿No?

—Al final es complicado, hay que tener ilusión en esto de la música, pero también ser muy consciente de que lo más probable es que no vas a ser una estrella. Hay que seguir trabajando y luchando, pero teniendo en cuenta también lo difícil que está el panorama musical.

—¿Por qué está tan difícil esto de triunfar en lo que se hace bien, Juande? ¿Es que no basta el talento?

—Cada vez, el talento es lo que menos se valora. Actualmente los cantantes que pegan más en España son un producto, mucha música urbana. Lo nuestro, el flamenco, cada vez se está perdiendo un poco más, y el arte también; se busca música muy comercial para discotecas, fiestas, festivales..., no es solo el talento que tengas, sino que gustes mucho a la gente, que seas un producto fuerte, para sacar beneficio de ti.

—La música le alimenta el alma, el restaurante (su trabajo), pero el bar es el que le nutre el cuerpo. ¿Se siente bien, ha logrado equilibrar la realidad y el deseo?

—Bueno, en 2020 empecé en la hostelería, pero tambien me he formado como peluquero, como barbero: tengo mi titulación. 

—¡Vaya, no ha perdido el tiempo! ¿Dónde se ve en un futuro a medio plazo, tras la barra, en el escenario o quizás frente al espejo, arreglando barbas?

—Ahora mismo lo que me da de comer es la hostelería, pero sigo trabajando en querer hacer música, no he tirado la toalla; me quiero presentar a concursos, y si veo que la puerta de la música se me abre, dejo lo que tenga. Lo primero es que el plato de comida no te falte nunca.

—A esa puerta de la música sigue llamando constantemente, matando el gusanillo, quitándose la espinita...

—Tengo la suerte de que en todos estos años que me dediqué a la música, hice muchas amistades, y cada x'' tiempo me avisan para echar un buen rato. sobre todo disfrutar. Y ayudar. 

—¿Ayudar?

—Sí, a las demás personas que cantan. 

—¿Cómo las ayuda? ¿Es que ha dado el paso y se ha convertido, además, en descubridor de talentos, en productor?

—No, pero a mí me gusta mucho que los cantantes muy jóvenes de la provincia sean vistos; cuando yo empecé me hubiera gustado que me tendieran la mano sin ánimo de lucro. Me gusta que me avisen para cantar, pero también dar la oportunidad a los jóvenes para que los vea la gente, eso me llena muchísimo. 

—Sin ánimo de lucro, claro...

—Yo no me llevo nada, no. 

—Algo se llevará, aunque solo sea la satisfacción de echar un cable, de darle sitio a la gente, de procurarles una primera agenda. Hablando de agendas, ¿cómo está la suya, musicalmente? 

—La hostelería te absorbe mucho, no te deja ensayar ni actuar.

—Seguro, pero ha dejado claro líneas arriba que, de vez en cuando, se agarra al micrófono y parte la pana. Si alguien quiere que Juande Torres le amenice un día importante, si alguien le dice 'ven', ¿usted lo deja todo? 

—La persona que quiera que yo cante en un evento, en una boda o en lo que quiera, no tiene más que avisarme por mis redes

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