¿Qué sería del ocio en Arjonilla sin su asociación de monitores?

El colectivo juvenil que agrupa a los animadores del tiempo libre es un imprescindible en la vida cotidiana y extraordinaria del municipio
"Estamos en todo". Así, literalmente. Y quien lo dice sabe de lo que habla: ¿su nombre?, Guadalupe Segado Zafra, presidenta de la Asociación Juvenil de Monitores de Ocio y Tiempo Libre de Arjonilla, con más de un año ya al frente de este singular colectivo que agrupa, en el municipio, a los animadores y administradores del tiempo libre en la patria chica de García Morente.
Para doce años de existencia va ya este grupo compuesto por gente de edades variadas, como explica su actual responsable: "Somos gente joven que empezamos a hacer cursos de monitores, hicimos las prácticas y luego nos incorporamos al grupo de monitores oficiales; los más mayores, además, pasan a ser monitores honoríficos, nos aportan su experiencia, y su calma cuando creemos que las cosas no van a salir bien".
Con estos mimbres, Arjonilla puede presumir de un 'cuerpo' especializado en hacer las delicias del personal, conformado por alrededor de treinta monitores volcados en su tarea: "Trabajamos por que cada actividad sea especial y que la gente esté contenta", explica Segado. Noble labor la suya.
Todo el año al pie del cañón y de la mano del Ayuntamiento, del que dependen y reciben sede, subvenciones, materiales...

Su 'temporada' comienza en marzo y se alarga hasta enero. Entre ambos meses, todo un programa de actividades que convierte a este grupo en rostros más que conocidos para la gente de Arjonilla, de la que (afirman) reciben el mejor de los tratos y aprecio, mucho aprecio: "Nos sentimos queridos", sentencia la presidenta.
Y ahí están, lo mismo en la cabalgata de Reyes que en el pasacalles de Carnaval, arrimando el hombro a las propuestas de igualdad del 8 de marzo y el 25 de noviembre o las aulas del colegio arjonillero, escenario del mes de la educación vial para los peques.
Hablando de colegios, tampoco faltan en la Escuela de Verano, estación en la que se les puede encontrar, igualmente, por el Día de la Ciencia. O en las fiestas patronales de San Roque, primero, y la Virgen de las Batallas, ya en octubre, cuando se baten el cobre para que grandes y pequeños lo pasen de miedo.
Lo del miedo, por cierto, se lo curran bien con ese pasaje del terror que es ya todo un clásico en el pueblo, poco antes de que la Navidad se viva a cielo raso o bajo techo, como el de la carpa donde las manualidades navideñas fabrican virguerías, con esta asociación de monitores como maestros de ceremonias.
Y para cerrar el año a lo grande, sus esperadísimas telecampanadas, una suerte de llegar al nuevo año con la misma ilusión de siempre por desarrollar un servicio público que tiene, en Arjonilla, a un colectivo de esos que, día a día, puede presumir de que (como escribió el poeta Baudalaire) trabajar es menos aburrido que divertirse.

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