Homenaje de las mujeres de 'Segueda' a su socia más veterana

A sus 87 años recién cumplidos, la arjonillera Isabel Cuesta forma ya parte de la historia de la ensolerada asociación femenina del municipio
Nadie lo diría, pero sobre la elegante figura de Isabel Cuesta García (Escañuela, 1938) pesan ya nada menos que ochenta y siete años: los que cumplió el pasado 10 de diciembre y a los que muchas (y muchos) firmarían llegar como ella, tan activa y lozana.
"No tengo enfermedades, no padezco de nada, estoy muy bien", asegura con la misma naturalidad con la que sentencia: "Me pregunta la gente qué como para estar tan bien, que parezco una muchacha joven, y yo les digo que el secreto es comer sencillo y comer poquito". ¿No escribió Mateo Alemán que la juventud no es un tiempo de la vida, sino un estado del espíritu? Pues eso.
A su buen aspecto, a su talante y a su veteranía une Isabelita (que así la conoce Arjonilla entera desde hace la tira de años, cuando llegó desde su patria chica para convertirse en "una arjonillera más") otro mérito: el de ser la decana de la Asociación de Mujeres Segueda, tan querida por sus compañeras que hasta le hicieron pasar un momento inolvidable hace nada y menos.
"Todos los años, por estas fechas, nos comemos el roscón de Reyes (que lo paga la asociación); el homenaje fue por sorpresa, no sabía nada. Nos comimos el roscón y el chocolate y se presentó la tesorera con un ramo de flores, yo le dije '¡qué ramo tan hermoso!', creía que lo irían a rifar para la asociación. Mi hija Maruja (que lo sabía pero no me dijo nada) estaba conmigo, y entonces dijeron que era para la que más años lleva en la asociación", comenta Isabel.
Un tributo sencillo pero que vivió con toda la intensidad (y toda la gratitud) del mundo: "Estuvo muy bien, me puse muy emocionada, hasta lloré. Me aprecian mucho". Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Y es que pese a poder presumir de haber visto nacer a 'Segueda' y de formar parte de ella desde los primeros pasos de este colectivo señero en el mapa asociativo de la provincia, Isabel Cuesta García rezuma humildad, sencillez y buena disposición.
Tres virtudes que así, unidas en un mismo perfil, convierten a su poseedora en todo un símbolo: "Hemos hecho muchas cosas, teatros, carnavales (el año pasado ganamos el primer premio), muchas actividades, siempre he acudido a todo eso y a los chiringuitos de comidas o a los trabajos manuales para Navidad".
O lo que es lo mismo, que no le han dolido prendas para arremangarse y arrimar el hombro siempre que se la ha requerido: "Siempre me decían que como soy viuda y mis hijos ya están casados...", comenta, entre risas. Pero sus valores van mucho más allá, vaya que sí: "No me he enfadado nunca con nadie, y eso que donde hay muchas personas, a veces pasan cosas".
Ella no, porque además de encontrar en 'Segueda' el destino perfecto para sus ganas de colaborar, tiene en cada una de sus socias una verdadera amiga: "La asociación ya es una familia para mí, han entrado muchas, otras se han salido por mayores o porque tenían que cuidar a sus padres, pero yo no".
Lealtad le llaman a eso, y siempre (o casi siempre) termina siendo reconocida aunque solo sea con unas flores, que ¡ojo!, alimentan el alma (el Corán lo dice).
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