El piano conquista el escenario internacional contemporáneo actual

El 67 Concurso Internacional Premio Jaén reúne a 48 pianistas de 13 países y revive, con Javier Perianes, la memoria viva de un certamen que proyecta carreras al mundo
La capital vuelve a convertirse en un epicentro internacional del piano. El 67º Concurso Internacional Premio ‘Jaén’, organizado por la Diputación Provincial, ha arrancado con la irrupción de nuevos talentos y la presencia de figuras consagradas que recuerdan el impacto duradero de este certamen. Entre ellas, el pianista Javier Perianes, cuya historia está íntimamente ligada a este concurso desde que lo ganara en 2001 con apenas 22 años.
El inicio de esta edición ha tenido lugar en el Teatro Infanta Leonor, donde el tradicional sorteo ha fijado el orden de intervención de los participantes y ha confirmado la presencia de 48 pianistas procedentes de 13 países, seleccionados tras un proceso previo que partía de 165 aspirantes. Una cifra récord que, en palabras de la diputada de Cultura, África Colomo, evidencia el creciente prestigio internacional de una cita que no deja de expandirse.
Ese reconocimiento global se traduce también en la diversidad de sus participantes. Jóvenes intérpretes de Europa, Asia, América y Oceanía comparten escenario en una competición que exige excelencia desde la primera nota. La fase inicial obliga a los concursantes a condensar en veinte minutos un repertorio que combina la arquitectura de Bach, la exigencia técnica de los estudios y la expresividad de la música contemporánea.
El jurado, presidido por Albert Attenelle, evalúa no solo la precisión técnica, sino también la personalidad artística de unos intérpretes que aspiran a consolidar una carrera en el competitivo circuito internacional. Para muchos, el Premio Jaén supone mucho más que una recompensa económica —70.000 euros repartidos en distintos galardones—: es una puerta de entrada a escenarios, agentes y auditorios de todo el mundo.
En aquí donde la figura de Perianes adquiere un valor simbólico. Su concierto inaugural no ha sido solo un acto protocolario, sino una evocación de la memoria del certamen. El pianista onubense ha recordado estos días como “una semana inolvidable” que marcó un antes y un después en su trayectoria. Más allá del reconocimiento, evoca la dimensión humana de la experiencia: el apoyo de la ciudad, las horas de estudio improvisadas y la emoción compartida con quienes le rodeaban.
Su recital, con obras de Chopin, Falla y Albéniz, ha dialogado con otro aniversario significativo: el 150 nacimiento de Manuel de Falla. El programa ha trazado un puente entre tradiciones, subrayando la influencia de Chopin en el primer Falla y situando a Isaac Albéniz como una de las grandes referencias del pianismo español. Una propuesta coherente con el espíritu del concurso, que combina respeto por el repertorio con apertura a la creación contemporánea.
Tras la primera fase, el certamen avanza hacia pruebas cada vez más exigentes. La segunda introduce la obra de encargo, que este año lleva la firma del compositor Alberto Carretero, mientras que la tercera se centra en la música de cámara junto al Cuarteto Cosmos, una disciplina que pone a prueba la capacidad de diálogo de los intérpretes. La final reunirá a los tres mejores pianistas junto a la Orquesta Filarmónica de Málaga dirigida por Salvador Vázquez.
Pero si algo distingue al Premio Jaén es su capacidad para trascender lo estrictamente musical. La ciudad se implica de forma activa, convirtiendo el concurso en una experiencia colectiva donde público y artistas comparten espacio y emoción. El acceso libre a muchas de las pruebas refuerza ese carácter abierto, acercando la música clásica a nuevos espectadores sin renunciar a la excelencia.
El 18 de abril se conocerá el nombre del ganador. Sin embargo, más allá del palmarés, el concurso volverá a confirmar su papel como motor cultural y plataforma de lanzamiento.
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