La mujer que conecta Charilla y Bélgica: "Mi libro refleja el amor por mi abuela"

Loli Ortiz (Vilvoorde, Bélgica) tiene raíces en Charilla, aldea de Alcalá la Real, donde presentará su primer libro el próximo domingo, 8 de noviembre, en el Centro Social a partir de las 12:30 horas. La obra se titula Te comerías hasta las piedras y es una memoria familiar basada en hechos reales.
Belga con vínculos jiennenses y cordobeses, Loli Ortiz confía en que el libro trascienda su propio entorno y sea también una manera de conectar generaciones. La iniciativa, que también será un encuentro de convivencia, está impulsada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Sierra Sur.
—¿Qué le llevó a escribir Te comerías hasta las piedras?
—Me llevó el amor por mi abuela y la necesidad de que su historia no desapareciera con ella. Crecí escuchándola hablar de su infancia, de sus padres, de sus hermanos, del hambre y de todo lo que había vivido. De pequeña no comprendía del todo la dureza de aquellas historias, pero sí percibía el dolor en su voz, que se le quebraba cuando hablaba de los suyos.
Era un dolor que nunca llegó a cicatrizar. Nombró a sus padres y a sus hermanos hasta sus últimos días. No hubo una Navidad en la que no estuvieran presentes en nuestras conversaciones. Yo no los había conocido, pero sus recuerdos también terminaron formando parte de mi vida.
Y junto a esos recuerdos estaba la abuela con la que teníamos tanta complicidad. La que nos consentía los caprichos, compartía nuestras risas y nos hacía sentir queridos sin condiciones. A su lado sabíamos que siempre teníamos un lugar.
Quise guardar todo eso: lo que había sufrido, pero también todo el amor que nos dio. Para que mis hijas y mis nietos supieran de dónde venimos y esos recuerdos pudieran seguir pasando de una generación a otra. Escribir el libro ha sido una forma de sentirla cerca y de agradecerle lo que hizo por nosotros.
—¿Cuál es la sinopsis y el tema central de la obra?
—Te comerías hasta las piedras cuenta la vida de Paquita, una mujer andaluza marcada por la Guerra Civil, la posguerra, el hambre, la pérdida de seres queridos, la separación de un hijo, el maltrato y la emigración. El relato parte de Charilla y llega hasta Bélgica. A través de su voz conocemos su lucha por salir adelante, proteger a sus hijos y volver a reunir a su familia.
El tema central es la memoria, tanto la de mi abuela como la de tantas personas que vivieron situaciones parecidas. En aquellos tiempos había cosas de las que no se hablaba por miedo, pero lo vivido seguía pesando dentro de las familias.
También quería contar lo que significó para ella encontrar libertad, seguridad y tranquilidad. Poder vivir sin miedo, sentirse a salvo y tener un hogar en paz después de tantos años de sufrimiento. Cosas que pueden parecernos normales, pero que para ella significaban muchísimo.
Es una historia sobre el amor a los hijos y a los nietos, las ausencias y la capacidad de continuar. Quería que el lector pudiera conocer a mi abuela con su dolor, pero también con su carácter, su cariño y sus ganas de vivir.
—¿Qué ha supuesto hacer este trabajo literario en términos creativos? ¿Qué ideas ha abordado que le apetecía tratar?
—Ha supuesto detenerme en sus recuerdos y comprender mejor lo que había vivido. Al escribir algunas escenas, pensaba en la edad que tenía entonces y en todo lo que tuvo que afrontar siendo tan joven. Eso me ha hecho sentir todavía más admiración por ella. Quería contar cómo se vivía siendo pobre y estando del lado de los vencidos. Qué suponía crecer con hambre y miedo, y cómo las consecuencias de la guerra seguían presentes mucho después de que terminara.
También quería contar lo que significaba para una mujer emigrar sola con una hija, llegar a un país desconocido sin hablar la lengua, sin saber dónde iban a parar ni dónde iban a dormir, y tener que empezar de nuevo. Y su batalla por recuperar a su hijo, por volver a tenerlo a su lado.
—¿Y qué ha sido lo más complejo en el proceso creativo?
—Uno de los mayores retos fue poner fechas a las distintas etapas de su vida. Mi abuela era una niña cuando estalló la guerra y había cosas que ella misma no sabía con precisión, o que me había contado sin aclarar si habían ocurrido antes, durante o después. Tuve que reconstruir ese orden para situar sus recuerdos y contar su historia con rigor.
Desde el principio quise conservar sus palabras, sus expresiones y su manera de contar las cosas. Que quienes la conocieron pudieran reconocerla y que los demás sintieran que era ella quien les estaba hablando.
—Presentará el libro en Charilla.
—Será muy especial. Allí comenzó la vida de mi abuela y muchas de las historias que escuché desde pequeña. Aunque nací en Bélgica y también tengo raíces en Peñarroya-Pueblonuevo, Charilla siempre ha formado parte de nuestra memoria familiar. Volver con el libro es una manera de llevar su historia al lugar donde empezó. Durante años ella me acercó a su tierra con sus recuerdos, y ahora siento que soy yo quien la lleva de vuelta a través de estas páginas.
Me habría gustado tenerla a mi lado y compartir este momento con ella. Creo que se emocionaría mucho al escuchar hablar de sus padres y de sus hermanos, al saber que seguimos recordándolos. Y yo querría acercarme a ella, abrazarla y darle las gracias.
Voy con nervios y con mucha ilusión. Espero que sea un encuentro cercano, en el que podamos recordarla y recordar a tantas familias que vivieron experiencias parecidas.
—¿Tiene intención de seguir escribiendo? ¿Qué le gustaría contar en el futuro?
—No tengo intención de seguir escribiendo. Yo no soy escritora ni pretendo serlo. Solo soy una nieta que no quiere que la historia de su abuela caiga en el olvido.
Este libro nació de esa necesidad, de guardar lo que ella nos contó y dejarlo para quienes vienen después. Me gustaría que mis hijas y mis nietos pudieran encontrar en sus páginas su voz, su manera de ser y ese amor incondicional con el que nos acompañó.
—¿Quiere añadir algo más?
—Que una persona solo muere cuando se la olvida. Mientras sigamos hablando de ella y contando su historia, seguirá formando parte de nuestras vidas. Para mí, ella será siempre eterna.
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