
"Me he criado correteando por la Sacristía de San Ildefonso"
Tras ese segundo apellido suyo, tan coquinero, tan portuense, late un corazón de jaenero enamorado de su tierra hasta las trancas: se llama José Antonio Martín Lojo, tiene dieciocho años y ya acumula experiencia cofrade como para (si se lo pidieran) impartir charlas de formación o pregonar sin que le temblase la voz ni lo más mínimo.
Este Domingo de Pascua florida, Lacontradejaén ahonda en la joven biografía de toda una promesa de la Pasión y la Gloria según Jaén.
—Cofrade, usted es cofrade, no hay más que oírlo hablar un par de minutos: ¿por decisión propia, por herencia familiar...?
—Yo soy cofrade de la Virgen de la Capilla, en el barrio de dicha cofradía, donde nos encontramos. Todo fue porque mi padre, que tampoco es de Jaén, al llegar a esta bella ciudad le ofrecen pertenecer a la junta de gobierno, y es justo en ese momento cuando él acepta. Todos los que están en la junta de gobierno tienen que involucrar a su familia: yo tengo una hermana, y mi madre, y siempre a todos los actos a los que acudía mi padre como el resto de mi familia, siempre le acompañábamos en lo que hiciese falta, en la vida cofrade.
—Herencia familiar, entonces.
—Sí, aunque es verdad que mi familia, ahora, está un poco más retirada de la cofradía, pero yo he decidido continuar con esa devoción a la Virgen de la Capilla.
—Esa es su principal devoción jiennense, la patrona, ¿verdad?
—La Virgen de la Capilla, sí. Un dato curioso: creo que soy de los pocos cofrades de Jaén que solo es cofrade de la Virgen de la Capilla, yo solo soy cofrade de la patrona de Jaén, pero es cierto que también soy un gran devoto de la Semana Santa. Eso que me inculcaron mis padres (esta devoción a la Virgen de la Capilla) también se extendió a la Semana Santa, y me encanta lanzarme a la calle y ver las procesiones.
—Tiene ahora dieciocho años pero, ¿cuántos tenía cuando su padre entró en esa junta de gobierno y tiró de usted? No llevaría el biberón en la mano, ¿no?
—Exactamente, ¡si es que yo me he criado correteando por la sacristía de San Ildefonso, montando el altar, las cruces de mayo! Eso ha hecho en mí que quiera seguir continuando, lo que he visto en mi familia no quiero dejarlo ahí, quiero seguir, continuar ese legado.
—Pero, ¿qué ha encontrado José Antonio Martín Lojo en el mundo cofrade? Hay quien, al cumplir la mayoría de edad, se independiza también de la religión, de las creencias de su casa. Usted, todo lo contrario.
—Lo que es muy importante en las cofradías, actualmente, es que nos abren las puertas a los jóvenes, y eso hace que muchos jóvenes queramos participar en aquellos sitios donde nos vemos excluidos, donde no se nos escucha. ¿Por qué actualmente se ven muchos jóvenes en las cofradías? Porque la juventud hace falta, y hoy en día nuestra voz se escucha en las cofradías. Tengo una frase que me gustó mucho, la escuché al señor obispo, don Sebastián: dice que las cofradías son puntos de unión para muchos jóvenes, y es una auténtica realidad. Ahí es donde descubrimos el servicio a la Iglesia, encontramos el verdadero rostro de Jesús eucaristía, y esa llamada hace que nosotros continuemos y sigamos fomentando esta vida cofrade.

—No solo de cofradías vive el cofrade, su padre tendría un oficio, un medio de vida, cuando entró a la junta de gobierno de la Virgen de la Capilla. Usted, a día de hoy, ¿estudia, trabaja?
—Segundo de Bachillerato. Este año es verdad (todo hay que decirlo) que en mi cofradía estoy un poco más retirado, porque segundo de Bachillerato es un curso que requiere muchísima exigencia, muchísimo tiempo, y hace que aunque durante toda la vida estés metido en muchas actividades llegue un momento en el que tienes que retirarte y centrarte en tus estudios. Aun así, esos ratos libres te vienes a San Ildefonso, participas en las sabatinas... Son momentos claves en los que uno decide que ese tiempo libre, en vez de irte a ningún otro sitio, vas donde realmente te llena, que es esto.
—Estudia en...
—Maristas, soy muy de mi colegio; pienso que Maristas, en vez de un colegio, es un hogar donde nos acompañan y, más que números, somos personas, nos acompañan en este camino. Como dijo nuestro fundador, Marcelino Champagnat, siendo siempre buenos cristianos y honrados ciudadanos. Esa vocación, esa llamada de Maristas hace que esa institución te anime a seguir continuando y generando el carisma marista.
—¿Qué cargo desempeña, actualmente, en su hermandad?
—Vocal de Juventud, y también pertenezco al Subsecretariado de Jóvenes Cofrades de nuestra diócesis de Jaén. Dentro de la Delegación Episcopal de Cofradías y Hermandades hay un Subsecretariado de Jóvenes Cofrades, con un representante de cada arciprestazgo y una comisión permanente, en la que yo estoy.
—¿Qué trabajo desarrollan en ese secretariado?
—El secretariado fomenta la vida cofrade, también el encuentro de jóvenes cofrades que cada año se organiza (este año se iba a celebrar en Úbeda pero tuvo que ser suspendido por las inclemencias meteorológicas).

—Cristiano cofrade, estudiante, jaenero comprometido con sus tradiciones... Y profesionalmente, ¿dónde se ve? ¿Qué quiere ser 'de mayor' José Antonio Martín, más o menos cuando lo nombren hermano mayor de la Virgen de la Capilla, que con el carrerón que lleva usted no tiene pinta de que tarde mucho?
—[Ríe] Mi sueño es ser periodista.
—¿Por qué, qué le atrae de este noble oficio?
—Mi vocación empezó en Maristas; como ya bien he dicho, fomentan nuestros talentos, a qué estamos llamados, dónde podemos colaborar, y en mi caso siempre me han dado la oportunidad de ser el presentador del colegio, de todo tipo de actividades y festivales, desde el más sencillo hasta el acto que más impone siempre los he presentado yo; sobre todo los actos más importantes son los festivales de Navidad, una semana entera.
—¡Vamos, que es usted más popular en Maristas que el propio director del colegio!
—Muchos alumnos pequeños, con su inocencia, con esa dulzura, me paran y dicen "¡el presentador del cole!". Es ahí, con un micrófono en la mano, echándole semana tras semana y horas y horas, donde dije: "Yo valgo para esto, es mi vocación". Eso ha hecho que dé el salto a próximamente, cuando termine la Selectividad en junio, me vaya a estudiar Periodismo a Sevilla.
—¿Periodista cofrade, quizá, a pie de trono?
—Pues también. Siento que las cofradías es algo donde puedo aportar mi granito de arena, creo que sé algo y es un ámbito donde estoy cómodo, donde trabajo bien.
—¿Cómo vive la Pasión un joven cofrade de Gloria?
—Cierto, soy un cofrade de Gloria, que hoy es raro verlo. Vivo la Pasión viendo las procesiones, pero también me gusta ver que cada misterio, que cada Virgen que sale a la calle tiene un sentido. Las figuras no están colocadas de esa forma por casualidad, todo tiene un sentido. Me gusta ver ese paso, unas manifestaciones públicas de fe en la calle, pero también me considero muy de Iglesia y me gusta vivir el triduo pascual. Además de las procesiones, quiero sentir lo que Jesús de Nazaret vivió, sentir como cristiano esa Pasión, Muerte y Resurrección que Jesucristo vivió, desde lo cofrade y desde la fe católica.
—¿Le queda hueco para el ocio en Semana Santa, para una cerveza o un refresco, o todo es templo y calle?
—El Domingo de Ramos empecé a las ocho de la mañana en Belén y San Roque con la misa de Domingo de Ramos y luego vi salir a la Borriquilla, perfectamente. Y comer, y convivir con los amigos.
—Quiere ser periodista, así que le voy a pedir que piense un titular, un mensaje destacado para la gente de su generación que puede pensar que esto de ser cofrade es una cosa extraña, poco atractiva.
—Siempre pienso que en las cofradías uno puede colaborar más o menos, dependiendo de las circunstancias de la vida, pero no hay que perder es la devoción hacia nuestros titulares, hacia quienes nos han acompañado en nuestro camino, y mantener viva esa chispa para seguir dando vida y, sobre todo, que la generación nazca de generación en generación, con el boca a boca, inculcándola. Esa es la clave, no solo vivirla tú, sino transmitirla a los demás, lo digo por mi propia experiencia. Si mis padres no me hubiesen hablado de la Virgen de la Capilla, yo hoy en día no tendría esa devoción que tengo. Siempre, transmitir la alegría del Evangelio y ese amor y esa fe a las nuevas generaciones.

VÍDEO Y FOTOGRAFÍAS: ESPERANZA CALZADO
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