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"En Carmelitas he estado 40 de mis 41 años como maestra"

"En Carmelitas he estado 40 de mis 41 años como maestra"

Por Javier Cano - | Actualizado:
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El comienzo del nuevo curso escolar será distinto, este año, para Yolanda Gutiérrez Fernández (Jaén, 1961). Y es que, tras cuatro décadas como maestra en el colegio jiennense de las Carmelitas, esta pianista vocacional (que iba para bióloga o periodista) estrenará una merecida jubilación.

Hija de un artista tan versátil como desconocido para los jiennenses, Bonifacio Gutiérrez (cuyo rostro sirvió de modelo al pintor Francisco Cerezo para su célebre retrato del condestable Iranzo), este domingo habla de su trayectoria vital y profesional y evoca la figura de su padre para los lectores de Lacontradejaén.     

—Cuatro décadas dando clase, Yolanda: ¡eso tiene que ser vocación!

—¡Qué va!, yo tocaba el piano y cuando terminé el Bachillerato hice la Selectividad pensando en hacer biológicas o periodismo, estaba que no sabía; como mi padre me veía con dudas me dijo que su gran amigo Alfonso Sancho le había hablado de una nueva especialidad en Magisterio, de Infantil, y que como a mí me gustaban mucho los niños, podía estudiar la carrera. 

—Y la convenció.

—No me gustaba mucho Magisterio, pero mi padre insistió y me dijo que hiciera Magisterio y luego terminara la carrera de música; total, que tuve que hacer la Selectividad, luego una prueba de acceso a Magisterio, entré, empecé y...

—Entonces fue cuando descubrió que era su vocación.

—No, no me gustaba nada, me parecía que era una continuación del Bachillerato.

—Todo parecía llevarla hacia las teclas del piano, pero todo la alejaba al mismo tiempo. 

—Siempre me gustó, de chica tocaba la guitarra, y después lo dejé. Pero al final terminé Magisterio y ya no me dio tiempo a más, porque me coloqué enseguida. 

—Cuando dice usted que ha estado cuarenta y tantos años de maestra en Carmelitas, cualquiera que haga cuentas cae rápidamente en que algo no cuadra: ¿es que solo ha trabajado en ese colegio?

—El primer colegio no lo quiero nombrar, no me gustó nada, y de ahí pasé a Carmelitas, ahí he estado cuarenta de mis cuarenta y un años de docencia.

 Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.

—¿Cómo fue, cómo entró en ese centro?

—A través de una monja amiga de mi tía, la hermana María; se habia ido una profesora por unas oposiciones y entré yo, me llamaron y me dijeron que ya tenía la plaza. 

—Qué suerte, ¿no?

—Al principio dije que no quería trabajar de maestra, que me quería dedicar a otra cosa. Yo hice Magisterio con la idea de acabar música después, que es lo que le había prometido a mi padre. Pero la hermana María, amiga de mi familia, me lo ofreció. Mi novio, entonces, no encontraba trabajo como médico, me dijo que cómo iba a renunciar, que probara. Y probé.

—Probó y se quedó pero, ¿y la música? ¿A qué otra parte de su vida se la llevó?

—Nada, hice muchas asignaturas, pero ya empecé a salir con mis amigos, eran muchas horas tocando el piano, y no lo acabé. 

—Cuarenta años después de sus comienzos, señora Gutiérrez, ¿ha llegado a enamorarse de la docencia, o sigue pensando como el primer día?

—Sí, sí, me encanta, me gusta muchísimo. Me considero más pedagoga que maestra (de hecho me matriculé en Pedagogía, y lo dejé cuando me casé). Pero sí, me considero más pedagoga que maestra porque creo que no es solo transmitir conocimientos, llegar a clase y enseñar a leer y escribir: son más cosas.

—¿Por ejemplo?

—Detrás de un juego o una actividad hay siempre un objetivo, crear un ambiente de cariño, que el niño esté alegre, que juegue con sus emociones, que se sienta feliz y aprenda jugando, experimentando. 

—Prácticamente toda su vida laboral en un mismo colegio...

—Y muy feliz y agradecida, sobre todo a la hermana María Bailón, que fue la que confió en mí. 

—La trayectoria de los maestros, generalmente, incluye unos comienzos copados de viajes, desplazamientos, fatigas... Usted se los ha ahorrado, ¿es consciente de ese privilegio?

—Sí, sí, soy muy consciente. 

—¡Quién se lo iba a decir cuando comenzó, Yolanda, pero aquí está, recién jubilada! ¿Llega con ganas a este nuevo estado, o le hubiera gustado continuar un tiempo?

—Ya tenía ganas, sí; mi carrera ha sido fabulosa en Carmelitas, pero ya era el momento.

 Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.

—¿Y ahora? ¿Pesca, hace senderismo, puenting...?

—Llevo muchos años bailando, primero con Trini Botello y luego, desde que falleció, con Raquel Damas. Y me gustaría retomar el piano, después de más de cuarenta años. También ando mucho, hago gimnasia, leo... Pero sí, voy a echar de menos el colegio, sobre todo a mis compañeras, que me han hecho una despedida apoteósica, que no me esperaba. 

—Algo tendrá el agua cuando la bendicen.

—¡Que son unas compañeras muy buenas!

—¿Pinta, escribe o esculpe, como su padre?

—No se me da mal la pintura, si me pongo lo hago, pero nunca me ha dado por ahí. A lo mejor me da por pintar ahora, con la jubilación. 

Bonifacio Gutiérrez 'Boni', un pintor muy desconocido para muchos, aunque muy apreciado por otros tantos, y con un rostro muy popular en Jaén, muy a su pesar. 

—Sí, él no quería que se conociera nada suyo, decía que todo lo hacía mal, no quería que sus pinturas las viera nadie, ni siquiera las firmaba. Y eso que Cerezo, por ejemplo, decía que no debía de haber dejado de pintar con lo bien que lo hacía, con el gusto que tenía pintnado. Por cierto, Cerezo fue mi padrino, yo lo quería mucho.

—Su padre sí que fue un profesor vocacional...

—Era practicante también, quería haber sido medico, pero el abuelo era maestro y al final, estudió y se hizo maestro. 

—¿Cómo era Boni? 

—Mi padre no se parecía en nada a mí; físicamente quizá sí, pero él era muy serio, muy culto, muy preparado, y escribía también unas poesías preciosas.

—En la histórica revista Aljaba dejó algunas, por si los lectores se interesan por la lírica de su padre.

—Era muy completo, tocaba el violín de oído, un artista en todos los sentidos; era increíble oírlo hablar, enamoraba a todo el mundo. Muy formal, muy buena persona, un gran profesional. Y muy guapo, ¡no es pasion de hija!

 Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.
Entrevista a Yolanda Gutiérrez Fernández, maestra. Foto: Esperanza Calzado.

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